22 ago 2026

La odisea de hacer todo en grupo para no ser víctima de la inseguridad

Inundados de Asunción y Mariano Roque Alonso no pueden dejar sus casas provisorias sin un cuidador y tienen que formar grupos para tomar el ómnibus, comprar comida y pasar la noche con tranquilidad.

Bajo agua.  En el límite entre Zeballos Cué y Mariano Roque Alonso, en las cercanías del Puerto Unión, barrios enteros quedaron totalmente inundados, tras otra crecida histórica del río Paraguay.

Bajo agua. En el límite entre Zeballos Cué y Mariano Roque Alonso, en las cercanías del Puerto Unión, barrios enteros quedaron totalmente inundados, tras otra crecida histórica del río Paraguay.

Caminar solo para tomar el bus o ir a la despensa para comprar alimentos ya no es una opción para las más de 200 familias que viven en el límite de Zeballos Cué (Asunción) y Roque Alonso y que fueron afectadas por las inundaciones.

Algunos como doña Del Rosario Resquín, a sus 65 años de edad, ni siquiera pueden dormir tranquilos. Es que la inseguridad en los refugios provisorios es una realidad que carcome y agrava, con cada día que pasa, la situación de precariedad de los damnificados de los barrios San Ramón y Caacupemí.

Del Rosario, junto a otras 100 personas, fue relocalizada en el Club Hípico, tras años de vivir en una casa de material y con las comodidades básicas de cualquier hogar.

Comentó que la inseguridad en los refugios obligó a los vecinos a realizar en grupo todas las actividades cotidianas. Ya nadie puede ir a tomar un bus de la Línea 13, 40 o 61 sin avisarles a otros lugareños; de lo contrario, se expone a los asaltantes al pasar por un trayecto lleno de yuyales.

Señaló que tuvo que abandonar momentáneamente su trabajo, porque no puede dejar sola su casa temporal, ya que no hay garantías de seguridad.

“Formamos de día grupos que cuidan y, si sucede algo, llamamos al 911, y de noche conseguimos que el club ponga alguien que controle. Pero estamos limitados, la gente está necesitada y se cometen muchos asaltos. Hasta de ir al baño nos cuidamos”, expresó, con una risa irónica.

ayuda. Los afectados en estas zonas piden asistencia de las comunas y del Gobierno.

Mencionaron que las chapas y maderas que tienen fueron adquiridas por ellos mismos mediante colaboración, pero que ninguna autoridad se acercó a ayudarlos.

“Lo que más nos falta son chapas y maderas. En estos días se anuncian lluvias, tenemos hijos enfermos y no tenemos techo”, dijo Eugenia Arango, de Caacupemí.

Según el Municipio capitalino, ya fueron asistidas 16.757 familias en situación de riesgo. En cuanto a las zonas mencionadas, informó que se cedió un predio privado y un refugio al costado del Puerto Unión.

La asistencia consiste en entrega de chapas, terciadas y alimentos, además de articular acciones con Essap y ANDE.