Así lo afirmó ayer el gerente general de la Cámara Paraguaya de la Carne (CPC), Daniel Burt, en comunicación con Monumental 1080 AM. Alegó que el negocio cárnico se rige estrictamente por la ley de la oferta y la demanda y que Paraguay enfrenta actualmente una presión creciente del mercado externo.
En los últimos cinco años, el país duplicó sus ingresos por exportaciones de carne, no tanto por un aumento de volumen —limitado por la cantidad de ganado disponible— sino por la apertura de nuevos mercados que permitieron valorizar mejor el producto.
“La demanda internacional es impresionante, especialmente desde el sudeste asiático y Estados Unidos. La única forma de controlar los precios es aumentar la oferta”, afirmó.
Importación. El representante gremial detalló que el sector cárnico y el Gobierno trabajan con estrategias diferenciadas según el plazo. A corto plazo, la herramienta principal es la importación de carne, especialmente de costilla, desde Brasil. En 2025, Paraguay importó unas 16.000 toneladas de este corte, lo que representó un aumento del 100% interanual.
A mediano plazo, el foco está puesto en mejorar la eficiencia productiva, logrando más kilos de carne por animal, mientras que a largo plazo se apunta a recomponer el hato ganadero mediante incentivos financieros que permitan a los productores retener vientres en el campo.
“El hato viene descendiendo en los últimos años por varios factores, entre ellos la sequía. Antes era prácticamente imposible retener vientres porque no había alimento. Hoy, gracias a las lluvias, esa situación cambió”, explicó Burt.
No bajará la faena. Ante la consulta sobre una eventual reducción de la faena para permitir la recomposición del stock, Burt fue categórico: No se prevé una baja en el nivel de faenamiento. En cambio, se busca incentivar la retención de hembras mediante productos financieros que permitan a los ganaderos invertir en eficiencia y reproducción.
“Son vacas que no se faenan hoy, pero la apuesta es producir más animales en el futuro. Mientras tanto, la importación ayudará a cubrir la demanda”, sostuvo.
No todo se exporta. Burt también aclaró que existe confusión respecto al destino de la carne paraguaya. Si bien los frigoríficos de exportación faenan alrededor del 90% de los animales, eso no significa que toda esa producción se exporte. “En realidad, cerca del 70% de la carne se exporta y entre un 25% y 30% queda en el mercado local. Es la misma carne que se vende en supermercados y carnicerías del país”, precisó.
Sobre la posibilidad de intervención estatal para controlar precios, el directivo defendió el libre mercado y advirtió que los controles de precios aplicados en otros países ganaderos “destruyeron la industria cárnica”. En ese sentido, consideró válida la importación de carne como mecanismo para dar más opciones al consumidor y amortiguar los picos de precios en fechas de alta demanda, como fin de año, el Día de la Madre o eventos deportivos.