12 ene. 2026

La hora del desarrollo (II)

Siguiendo el hilo del anterior artículo sobre el libro del Dr. Dionisio Borda, hoy pretendo analizar, probablemente, los más importantes tópicos que están en el centro del ensayo.

Capítulo 4. Menos Pobreza y Más Equidad

Aquí se exponen a la desigualdad, el abandono del capital humano, la informalidad, los bajos salarios y una política fiscal regresiva que favorece a los de mayores ingresos y castiga a los empobrecidos… como los principales factores de la pobreza y la inequidad. El autor, probablemente, se inspiró en sí mismo, porque conoció la pobreza a su alrededor, y quien sabe en carne propia, en su ciudad natal siendo apenas un niño. Luego, relata que desde sus años juveniles sigue con atención la lucha contra la pobreza y la desigualdad en la región y en el Paraguay. Alaba el periodo del superciclo de los commodities desde el 2002 al 2012 cuando el crecimiento promedio del PIB era del 4,5% año y expone que la pobreza retrocedió 28 puntos porcentuales, desde inicios de este siglo, cuando afectaba a alrededor del 50 por ciento de la población paraguaya. Sin embargo, tal como me cupo escribir en esta misma columna en un artículo titulado El Crecimiento Invisible, la pobreza detiene su descenso acelerado a partir del 2022. Ojo con esto.

Luego de establecer la diferencia entre pobreza monetaria y pobreza multidimensional, este capítulo alerta que, además del freno en la disminución de la pobreza en el 2022, los ingresos laborales se estancan de manera abrupta a partir del 2014. El acceso desigual a la educación, la calidad educativa limitada y la concentración excesiva de la riqueza son factores económicos que causan pobreza. Entre los factores políticos la corrupción aparece también como etiología de empobrecimiento. Los desvíos de fondos públicos empobrecen a la gente. La representación política insuficiente en las instancias de poder para defender los intereses de los desposeídos es clave. Todo eso lleva a la violencia, conflictos sociales y al ingreso del crimen organizado para ejercer el papel de Estado como proveedor de algunos servicios a cambio de trabajo marginal a aquellos que están en situación de vulnerabilidad.

Entre las causas de la desigualdad se recurre a diversos autores de modo a buscar cómo reducirlas. Se habla de desigualdad de ingresos, de educación, de salud, de participación política y de acceso a la Justicia. El autor no sabía, cuando escribía el libro, que hace pocos días nomás los miembros de la Corte se reportarían al poder político bicéfalo en la casa presidencial. Tampoco sabía que un abogado de un ex presidente, aparentemente, por grabaciones aún no confirmadas, habría participado en gestiones para nombramientos de autoridades en la Justicia paraguaya, etc. Qué igualdad en el acceso a la Justicia puede tener así un ciudadano común. Siendo así, quién podría juzgar los casos de corrupción que podrían estar desviando dineros públicos que deberían ir a salud y educación. El objetivo de Borda es convertir la reducción de la desigualdad en resultados monetarios, solo así las políticas de mitigar desigualdades se mantendrán en el tiempo.

La política fiscal equitativa, eficiente y sostenible debe permitir implementar políticas redistributivas y justas, dice Borda. Solo así se podrá proteger a los hogares para que, habiendo salido de la pobreza, a duras penas, no vuelvan a caer en la misma apenas surjan eventos adversos.

Los mercados, la pobreza y las desigualdades están interconectados, se afirma. Las últimas impiden una competencia libre y genuina. Y en el mercado, los beneficios de la competencia que es deseada no se reflejan en los precios. Los pobres se regalan por debajo del salario mínimo porque no están capacitados. El Estado los ha abandonado en salud y educación. Y los mercados son ineficientes porque no toda la información –que solo algunos la manejan, los poderosos, los grandes frigoríficos que dominan la compra de ganado en pie, por ejemplo– se refleja en los precios. Eugene Fama queda descolocado con su teoría de que “los mercados son eficientes cuando toda la información está en los precios”.

Aquí se vuelve a reivindicar a la diversificación para ampliar la base de la economía reduciendo la dependencia de un solo sector o de algunos pocos sectores. Para tener menos pobreza también se propone una fuerte industrialización de modo a dar mayor estabilidad a los ingresos, aumentar el valor agregado, incorporar nuevas tecnologías y atraer mayores inversiones al país.

Por último, se habla de la prosperidad que debe ser compartida para dar sostenibilidad a las reformas, también se insiste en la equidad económica y social. Completito.

Capítulo 5. Eficiencia y Equidad de las Políticas Públicas

En este apartado del libro se trata de tres cuestiones a saber: Evaluar el gasto público y proponer cómo hacerlo más eficiente, la transparencia y el control sobre la rendición de cuentas. Mi perspectiva en esta parte de las reflexiones de Borda es no solo el cómo sino sobre todo el quién se encarga de todo esto. Cómo se resuelve. Tiene todo que ver con la conciencia moral primaria de los que administran recursos que son de todos. Y aquí tropezamos con gente que asalta a los comunes en la mafia de los pagarés y devuelve una partecita de la plata para evitar la vara de la Justicia. Son funcionarios del Estado que debían administrar justicia. Y no pasa nada. La impunidad hace ineficiente la administración de los recursos del Estado. Aquí me detengo a pensar en el hermano del presidente del Congreso que siendo hallado culpable y condenado está en su casa disfrutando de la vida. Este es un país donde la principal actividad privada con fines de lucro es la política. Luego, la impunidad blinda a la política de sus desmanes y, supongo, no existe una solución basada en recetas económicas para este flagelo. Solo tiene una salida política. La alternancia y la condena a los ladrones que asaltan el Estado. Tiene que haber consecuencias, de lo contrario, la hora del desarrollo nunca va a llegar.

Según el profesor J. Stiglitz, citado por Borda en su libro, las funciones del Estado son: “Regular las fallas del mercado, proveer bienes y servicios públicos, velar por el bien común, tanto en la distribución y la redistribución del ingreso y corregir las externalidades generadas por algunos sectores privados, proteger el capital y el patrimonio natural, desarrollar el capital humano, promover la ejecución de las estrategias de desarrollo diseñadas conjuntamente con los distintos actores de la sociedad y defender los intereses nacionales en el plano internacional”. Inspirado en esta lista, la primera tarea que nos propone es responder al desafío de reformar el sector público para lograr la eficiencia y la transparencia en el gasto público. Borda plantea eliminar o reducir el clientelismo, prebendarismo, nepotismo, el mal uso de los recursos del Estado y la narcopolítica. Esto entra en total contradicción con las propuestas de Horacio Cartes y Santiago Peña, repito, gobierno bicéfalo, quienes se dicen eficientes y promercado, pero cuyo candidato a la Intendencia de Asunción, Camilo Pérez, se niega a echar a los planilleros que, según Carlos Pereira el interventor, erogan innecesariamente recursos públicos. También está en contraposición con el grupo HC de la ANR cuyo senador Erico Galeano está salpicado con denuncias en el mundo narco, según acusaciones en la Justicia, con la confesión de un senador de su nueva bancada que afirma que se abren del movimiento HC porque el gobierno ya no los protege en sus casos con la Justicia. Brutal. Quiere decir que, antes de este momento, a eso se dedicaba el presidente, a proteger casos delictivos delante de la Justicia.

La otra gran reforma propuesta es la del sistema de jubilación que tiene apenas 34 por ciento de cobertura, con su heterogeneidad en los años de aporte, tasa de contribución, edad de jubilación, tasa de reemplazo y elevado riesgo fiscal. Además, urge reformar la Caja Fiscal, el IPS y otros sistemas que están en una situación de total anomalía.

La última reforma es la del sistema tributario para incrementar el ingreso impositivo, para la mejora de la equidad, el incremento de la progresividad tributaria y la reducción del gasto tributario o las exenciones, también para disminuir los niveles de evasión fiscal.

Se hace referencia al 3,9 % del PIB de malgasto público que aparece en el documento del BID del año 2018 con relación al Paraguay. Si calculamos hoy este porcentaje, serían alrededor de 2.000 millones de dólares al año lo que representa a 10 mil millones de dólares de recursos desviados en un periodo presidencial, con sobrefacturas en las compras públicas, manutención de clientela política y robos directos, entre otros. Por eso es por lo que en el partido colorado ya fueron capaces hasta de matarse entre ellos por este botín. Argaña, un vicepresidente, no pudo contar la historia.

Capítulo 6. Fortalecer las instituciones públicas y la justicia

Esta parte se refiere a cómo la calidad de las instituciones influye en el buen desempeño de la economía. Me recordó a Ronald Coase, uno de los principales exponentes de esta Nueva Economía Institucional. Borda reconoce al BCP y al MEF la manutención de la estabilidad macroeconómica. Pero, dice que los demás OEE, organismos y entidades del Estado, permanecen aún en la trampa de la maraña burocrática, la falta de digitalización y sin ningún tipo de coordinación. Se analiza en forma crítica la injerencia política en el sistema de Justicia y la presión ejercida por los grupos económicos sobre la política, y viceversa. A las instituciones paraguayas les falta eficiencia, transparencia y legitimidad para cumplir con sus funciones. Se necesita más capacidad técnica y rendición de cuentas en los principales ministerios. Poca gente entró por concurso de méritos al Estado, la mayoría entró en un modelo clientelista. Hay procesos lentos y muy permeables a la presión política. No hay coordinación interministerial. Hay mucha corrupción y falta tecnología. No hay acceso a la información pública. Hay opacidad en todos los sectores del organigrama estatal. La Ley 7.278/24 buscaba evitar la duplicidad de funciones y quería el enfoque de resultados. Sin embargo, no hay avances significativos en la implementación. La desconfianza hacia el sector público es enorme y la responsabilidad no la tiene nadie, está diluida entre todos, que actúan como cómplices.

Finalmente, los grupos económicos influyen desmesuradamente en el poder político. Ejemplo, según la Fundación Bertoni el 1,6 por ciento de la población es dueña del 80 por ciento del territorio nacional. Esto es algo indignante. Aquí hay, evidentemente, una estrecha relación entre la política, que además administra desastrosamente el catastro, con grupos económicos que acaparan la tierra, encima, pagando impuestos irrisorios. Las recientes publicaciones sobre la “venta de tierras” alrededor del puente de la Ruta Bioceánica en el Chaco por parte del Indert, a precios ínfimos, sin existir explicaciones por parte de su presidente, confirman los análisis de Borda. El capítulo 7, el de la realidad política y la vigencia de la democracia, el Capítulo 8 de los compromisos internacionales del Estado y el Capítulo 9 final, sobre la estrategia de desarrollo sostenible e inclusivo… presentarán en una próxima entrega los últimos requisitos para que el sueño paraguayo se convierta en realidad. ¡Saludos cordiales!

La política fiscal equitativa, eficiente y sostenible debe permitir implementar políticas redistributivas y justas. Sólo así se podrá proteger a los hogares para que han salido de la pobreza.

Por último, se habla de la prosperidad que debe ser compartida para dar sostenibilidad a las reformas, también se insiste en la equidad económica y social. Completito.

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