16 oct 2026

La cuestión del género

Dos acontecimientos cercanos hacen resonar de nuevo la cuestión del género. Por un lado, la presión feminista para crear juzgados especializados con “perspectiva de género” que, en la práctica, donde se aplica, lo que hace no es disminuir la violencia, sino dar poder y presupuesto a sus grupos radicalizados que desconocen la igualdad de varones y mujeres ante la ley, y que, para empujarnos a ese error, emplean nuestra enorme tristeza y frustración por los casos de violencia contra mujeres, como combustible. Por el otro lado, los padres de familia están pidiendo que la ideología de género sea prohibida por ley.

Antes de plantearnos qué hacer, debemos preguntarnos “quiénes somos” las personas. Porque el ser antecede al hacer. Lo que hay en el fondo es una pregunta antropológica: ¿Quién soy? ¿Solo masa de células? ¿Solo individuo de una especie evolucionada? ¿Simple mano de obra de una colectividad? El filósofo Tomás de Aquino, siguiendo a los clásicos, nos definía como “seres subsistentes de naturaleza racional o espiritual”, mientras que el reconocido psiquiatra Víctor Frankl nos catalogaba como “seres en busca de sentido”. Lo cierto es que las personas estamos dotadas de cuerpo, racionalidad, afectividad, relacionalidad, moralidad y espiritualidad. También es un dato cierto que somos seres sexuados con una marcación genética sexual en todas las células del cuerpo, que conservamos desde la concepción hasta la muerte. La sexualidad implica todas las dimensiones de la persona y tiene aspectos naturales y culturales.

En el paradigma cultural personalista la vida humana tiene una dignidad intrínseca y la familia, como grupo básico de la sociedad, merece un resguardo particular. Pero, en la actualidad, vivimos una crisis de paradigma, un cambio de época, donde no faltan las batallas contra la familia, porque algunos creen que su modelo social es obsoleto y tratan de deconstruirla y abolirla. En este contexto de crisis se mezclan dos concepciones sobre la “perspectiva de género”; una, que habla de promover la igualdad de la mujer y el hombre desde el reconocimiento de su identidad sexual biológica y otra, que niega importancia a la identidad sexual biológica natural y entiende la “identidad de género” como una simple construcción cultural cambiante y autoperceptiva.

Podemos definir la ideología de género como un conjunto de ideas anticientíficas que con propósitos políticos desarraigan a la sexualidad humana de su realidad natural y tratan de explicar la sexualidad humana solo desde la cultura y la propia voluntad o deseo, sin tener en cuenta los aspectos objetivos, biológicos y trascendentes, que constituyen a la persona. Algunas expresiones de los teóricos del género: “El género es producto de la cultura y del pensamiento humano, una construcción social que crea la verdadera naturaleza de todo individuo”. (Gilber y Wesbster: El peligro de la femineidad: ¿Sociología o biología?). “El género es una construcción cultural radicalmente independiente del sexo; en consecuencia, varón y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno femenino”. (Judith Butler. Feminismo y la subversión de la identidad). Ver también el fraude del Dr. Money en EEUU, quien para probar su tesis de que la educación (cultura) prevalece sobre la biología (naturaleza) falseó datos sobre su experimentación fallida con los hermanos gemelos Bruce y Brian Reimer. El Colegio Americano de Pediatras desacreditó la ideología de género declarando que 1. La sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario: XY y XX son marcadores genéticos saludables. 2. Nadie nace con un género. 3. Cuando niños biológicamente sanos creen que son del sexo opuesto, existe un problema psicológico. 4. Condicionar a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil.

Ideologizar es todo lo contrario a educar. Porque mientras este proceso personal guiado nos introduce a la realidad con todos sus factores desde la verdad, la ideología es un cuerpo de ideas cerrado que niega los factores de la realidad contrarios a sus ideas e intenta imponerse desde el poder, incluso empleando la mentira para sus fines.

El finado papa Francisco, al que no se le podía tildar de ultraconservador, decía que “la ideología de género es de las colonizaciones ideológicas más peligrosas” que “destruye con las ideas” y que debemos defendernos de las colonizaciones ideológicas.

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