Sin caer en el folclore y huyendo de los tópicos “chabacanos”, Roberto Verino subió a la pasarela la colección “El jardín de la pasión”, con patrones de los años cincuenta y bañada en los típicos colores españoles rojo y negro, salpicados con notas doradas, rosas y limas.
Racial y con reminiscencias “pin up” es el diseño de Verino para la primavera-verano 2013, donde sobresalen siluetas femeninas en “denim”, el “tejido más utilizado del mundo”, ha indicado el diseñador.
Roberto Verino siempre ha apostado por estéticas étnicas y en esta ocasión también lo hace al “poner en valor lo nuestro”, la “marca España” y así hacer frente a la crisis con “optimismo y buen gusto”, apostando por la proyección internacional, especialmente dirigida a México y al potente mercado ruso.
En el primer desfile matinal se vieron vestidos con faldas de vuelo, monos, blusas con mangas de volantes y pantalones pitillo de talle alto y “shorts”, refrescados con grandes estampados florales, con la rosa como protagonista, y vistosos loros.
Los abanicos acompañan a la mujer en la mayoría de las ocasiones, incluso a modo de colgantes, así como carteras de mano y bolsos en versión cesta.
Para la noche, Verino ha rescatado los encajes y las puntillas, tejidos que ha cosido estratégicamente para adornar los patrones con notas pícaras y sensuales.
El negro y el blanco, en faldas y pantalones, largos y cortos, son los colores básicos de la propuesta nocturna del diseñador gallego.
Para el hombre, el modisto, inspirándose en los protagonistas de la serie “Mad Men”, subió a la pasarela impecables trajes de chaqueta en negro y tonos arenas con los que el modelo Mark Vanderloo sedujo al público