El notorio desacuerdo entre el presidente del partido de gobierno, Horacio Cartes, y el vicepresidente de la República, Pedro Aliana, sobre cuándo convendría definir y anunciar la fórmula presidencial para 2028 quedó en suspenso. La prioridad pasó al presente: concentrarse en la movilización para las elecciones municipales del domingo 4 de octubre.
Sin embargo, no se trató de un episodio aislado ni de una diferencia pasajera, sino de una señal de las tensiones internas del Partido Colorado. La pregunta relevante es por qué surgen estas desavenencias. Los partidos no son bloques compactos y homogéneos: son coaliciones diversas, integradas por grupos rivales que compiten por el poder, aunque compartan ciertos objetivos y cuenten con líderes dispuestos a respetar determinadas reglas.
Diversos factores pueden alterar esas coaliciones y aumentar o reducir la tensión según las circunstancias. En el Partido Colorado, la anticipación del reparto de poder para el período 2028-2033 agudiza hoy las rivalidades. Están en disputa la Presidencia y la Vicepresidencia de la República, 45 bancas en el Senado, 80 en Diputados, 17 gobernaciones y 257 concejalías departamentales. Son menos cargos que las 263 intendencias y aproximadamente 2.500 concejalías municipales disputadas en las elecciones locales. Aunque la ANR no ocupará todos esos espacios, las cifras permiten dimensionar el desafío.
La expectativa de un nuevo reparto de cargos electivos genera tensiones con rasgos propios. A diferencia de las elecciones municipales, ahora están en juego funciones de mayor poder y compiten figuras de mayor jerarquía, como senadores, ministros, gobernadores y diputados. Esto coloca a los movimientos internos —en especial a HC— ante un escenario más delicado por el inevitable saldo de ganadores y perdedores que se manifestará tarde o temprano.
Sobre el punto de las tensiones y posible fracturas, deben considerarse dos dimensiones. Una es la renovada competencia interna por el reparto del poder, arriba mencionada, y; la otra, la sucesión cartista. Horacio Cartes parece buscar una transición sin cambios en la relación entre el partido de gobierno y el Ejecutivo: un esquema de continuidad. La fórmula aparente sería un joven leal en la Presidencia –Pedro Aliana, con un perfil similar al de Santiago Peña– y Cartes reelecto al frente del partido, respaldado por un grupo de leales que preserve la disciplina interna. Aunque el plan parece viable, existen señales de alerta. La coalición cartista podría debilitarse si su líder no logra resistir otros cinco años de presiones, considerando su edad y sus recientes problemas de salud. Por otro lado, el propio Aliana, ha intuido que una nueva bicefalia de sumisión como la que ha aceptado Peña, no le conviene y está exigiendo seguramente mayor autonomía. Algunos argumentan que en este entramado entra también el factor generacional, nuevos liderazgos que emergen y buscan asumir mayor capacidad de mando.
Por último, debe ponderarse el deterioro del actual gobierno colorado. Desde fines del año pasado se acumulan desafíos críticos: el fracaso de la reforma de la caja fiscal; el reconocimiento de la situación fiscal y de la deuda con proveedores; la consecuente postergación de la convergencia fiscal; la protesta de gremios de trabajadores del Estado, sean estos del sector educativo, sanitario o eléctrico; la incertidumbre sobre grandes proyectos de inversión extranjera de viabilidad dudosa, como Atome; y la conocida brecha entre la macroeconomía y la microeconomía cotidiana de la gente. Todo en un contexto de patronazgo partidario marcado por impulsos predatorios, como los títulos falsos, la mafia de los pagarés, los certificados de depósito de ahorro del IPS en ueno bank y los vínculos con el crimen organizado.
Estas son las tendencias que por lo general incitan a la generación de nuevas tensiones. Líderes y bancadas del parlamento van a tomar distancia, la Junta de Gobierno podría no ser tan obsecuente. Visto y considerando que las ganancias estarán en tomar distancia de la gestión del Ejecutivo y, gradualmente, del modelo económico.