Ya no hace falta salir de casa para correr el riesgo de caer en una adicción. Pasar largas horas en Facebook sin descuidar el Messenger ni el Twitter, puede generar una condición que especialistas de la salud bautizaron como la nueva adicción del siglo XXI.
En países como China -donde el número de internautas se acerca a los 340 millones- las actividades virtuales como navegar en internet, visitar perfiles en las redes sociales o jugar en línea sin descanso, han dejado de ser pasatiempos inofensivos.
Solo en ese país existen en la actualidad alrededor de 300 organizaciones dedicadas a curar al creciente número de adictos.
Hasta hace solo unas semanas, las técnicas de tratamiento en estas organizaciones contemplaban el uso de impulsos eléctricos de bajo voltaje (electroshocks). Gracias al sentido común de las autoridades sanitarias chinas, el Ministerio de Salud de Pekín ha prohibido la aplicación de estas arcaicas metodologías.
En Estados Unidos, donde el índice de adictos es todavía inferior a los registrados en Asia, un grupo de psicoterapeutas decidió crear el primer centro del país para la desintoxicación de usuarios de nuevas tecnologías.
El centro de rehabilitación se llama Heavensfield y paradójicamente está situado en Fall City, a metros de la sede de Microsoft, en Washington. Ofrece un programa denominado reStart, que durante 45 días somete a los pacientes a una rehabilitación en medio de la naturaleza.
Incluye, además, reintegración al estilo de vida familiar y tratamiento individual sin acceso a ordenadores, ni otros artefactos tecnológicos como teléfonos celulares.
Un juego peligroso. “El uso de internet y videojuegos es altamente adictivo, es interactivo y eleva, considerablemente, los niveles de dopamina en el cerebro”, asegura Hilarie Cash, psicóloga y fundadora del centro de rehabilitación estadounidense. Según ella, las probabilidades de que una persona quede atrapada en las redes de estas entretenidas actividades son altas si no se percibe el problema a tiempo.
Aunque en general las redes sociales gozan de gran popularidad, las estadísticas aseguran que los juegos online son los más adictivos, especialmente cuando se trata de juegos de estrategia como el popular World of Warcraft, puesto como ejemplo en la web del centro, donde es posible leer los testimonios de algunos usuarios.
Además de información variada acerca de los signos y síntomas de la adicción, el portal de Heavensfield (netaddictionrecovery.com), ofrece un test para conocer hasta qué punto una persona que pasa mucho tiempo conectada a internet sufre algún trastorno derivado, algo que podrían evidenciar comportamientos como el ansia por pasar más rato en red o descuidar a los seres queridos.
Acceder al programa y encontrar una cura a la dependencia tiene un costo de 14.500 dólares (poco más de 70 millones de guaraníes). El tratamiento hace frente a la adicción a los mensajes de texto, la dependencia a sitios como Twitter, así como las subastas y compra/ venta en la red. Además, lucha contra el uso excesivo de chats, la afición a las redes sociales, la búsqueda compulsiva de información en internet y los juegos online.
Reconocer la alarma. Publicaciones de la American Journal Psiquiatry ya advirtieron sobre la necesidad de tomar en serio los síntomas de exceso del mundo virtual como la euforia desmedida por asuntos relativos a internet, desazón cuando no se está conectado, rendimiento escolar bajo, alteración del sueño y problemas físicos.
Para los especialistas, estos síntomas deberían ser reconocidos como signos de un desorden clínico que merece atención.
En Latinoamérica, sin embargo, la tendencia recién empieza a llamar la atención.
- Responda a las preguntas con sinceridad y compruebe su estado
Para el argentino Gaby Menta, reconocido bloguero y creador de Acroworld 2.0, el uso de la tecnología en los países latinoamericanos es aún ínfimo, por lo que asegura que los niveles de adicción son inexistentes, o en todo caso incomparables a los registrados en los países orientales.
El consultor de medios web 2.0 y amante de la tecnología participó recientemente del Asunción Digital Week, encuentro que reunió a especialistas web de varios países de Sudamérica y a aficionados locales.
Menta, que pasa gran parte del día online, no se considera un adicto. “Tengo picos en que me engancho un montón, pero de ahí a que sea una adicción hay una gran diferencia”, dice.
En su opinión, reconocer los síntomas son claves para evitar caer en la trampa de internet. “Es importante detectarlo, porque yo conozco a muchos chicos que están muchas horas conectados y no me parece que sean adictos, porque llega el fin de semana, hacen otra actividad y no están extrañando la computadora”, apunta.
Para el experto, “ponerse mal” cuando no hay conexión no debería ser una alarma. Eso es algo que, confiesa, a veces le pasa: “Cuando llega el fin de semana y voy a un campo me distraigo un montón, pero también en algunas horas que me parecen largas pienso: ‘Este es un buen momento para conectarme´. Pero después se me pasa... creo que eso está muy lejos de ser una adicción”.
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Texto: Patricia Benítez
Fuente: EFE
Fotos y montaje: Javier Valdez