13 jul 2026

Julio Cáceres: “Mi satisfacción es haber construido todo a fuerza de mérito”

Originario de San José de los Arroyos, establecido en Asunción en su juventud, encontró en el fútbol su escuela de vida y vehículo de movilidad social.

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Mi nombre es Julio César Cáceres López y nací el 5 de octubre de 1979 en San José de los Arroyos, Departamento de Caaguazú. Soy hijo de doña Wenceslada de Cáceres y de don Agustín Cáceres

Desde niño sentí una gran pasión por el fútbol, una pasión que fue creciendo y fortaleciéndose con el paso de los años.

Recuerdo con dolor la ausencia de mi madre durante mi infancia, ya que tuvo que emigrar a la Argentina por motivos laborales. Sin embargo, tuve una niñez muy feliz gracias al fútbol, que siempre me acompañó y fue un gran sostén en mi vida.

En San José de los Arroyos también pude hacer amigos que conservo hasta hoy, precisamente gracias a este deporte.

Mis primeros pasos los di en el club de mis amores, el Sportivo San José, donde a los 15 años ya era capitán de la División Juvenil y donde conseguí mis primeros campeonatos. De ahí pasé a la Selección Sanjosiana Juvenil, con la que nos consagramos campeones del quinto departamento. Ese recorrido por el fútbol de mi comunidad fue el cimiento de todo lo que vendría después.

En 1997 tuve la gran oportunidad de llegar al club Olimpia, luego de haber pasado por las divisiones formativas del club de mi comunidad, por la Liga Sanjosiana y por la Selección de San José de los Arroyos. Ese fue el inicio de mi carrera profesional.

Debuté en Primera División el 12 de abril de 1998, con apenas 18 años, en un partido que ganamos frente a Guaraní. Fue el resultado que soñaba para un debut, el comienzo de todo.

Trayectoria

Como jugador fui defensor central, marcador de área, de esos que no rehúyen el choque. Mi gran inicio fue en Olimpia, club con el que en 1999 nos coronamos campeones nacionales tras ganar el Torneo Apertura, ubicarnos terceros en el Clausura y, finalmente, vencer a Cerro Porteño por un global de 4 a 2 en el partido por el título.

Compartí ese plantel con compañeros como Denis Caniza, Rubén Maldonado, Carlos Humberto Paredes, Gustavo Neffa, Roque Santa Cruz y Richart Báez. En el año 2000 volvimos a ser campeones, esta vez ganando tanto el Apertura como el Clausura.

En 2002 llegó uno de los momentos más altos de mi carrera deportiva: la Copa Libertadores con Olimpia, tras vencer al São Caetano de Brasil en la final.

Como campeones de Libertadores, nos tocó enfrentar al Real Madrid en la Copa Intercontinental, en Yokohama, partido que perdimos 2 a 0 y en el que jugué los noventa minutos completos. Fue un orgullo inmenso vestir la camiseta de franjeada compitiendo contra ese Real Madrid de los Galácticos. Al año siguiente, en 2003, volvimos a festejar con la Recopa Sudamericana. Qué tiempos aquellos.

Jugué 91 partidos de liga con Olimpia, además de 32 encuentros internacionales entre Copa Libertadores, Copa Mercosur, la Intercontinental y la Recopa Sudamericana. En total, en esa primera etapa con el club que me formó, sumé dos títulos de Primera División, una Copa Libertadores y una Recopa Sudamericana. Jugué mi último partido de aquella etapa el 24 de mayo de 2004.

El fútbol tenía reservados para mí otros caminos: pasé por el Club Nacional, por Guaraní, y a nivel internacional tuve la fortuna de jugar en el Nantes de Francia, el Atlético Mineiro de Brasil, River Plate y Boca Juniors de Argentina, el Gimnàstic de Tarragona de España y los Tigres de la UANL de México.

En enero de 2006 llegó otro de los capítulos más lindos de mi carrera: River Plate, a préstamo desde el Nantes. Me convertí rápidamente en titular y hasta llegué a ser capitán del plantel millonario. River decidió no comprar mi pase y terminé siendo transferido a México.

Antes de partir a México pasé dos meses, entre octubre y diciembre de 2006, en el Gimnàstic de Tarragona de la Liga española, donde disputé once partidos de liga. En enero de 2007 firmé con los Tigres de la UANL, club en el que mantuve un lugar regular como titular. Como la vida, el fútbol también tiene sus vueltas y volví a la Argentina ya que también tuve mi paso por Boca Juniors, otro de los clubes más grandes de Sudamérica, una experiencia que llevo con orgullo en mi carrera.

El 14 de enero de 2011 volví a mi primer club profesional, Olimpia, llegando desde el Atlético Mineiro con un contrato por dos años. Más adelante tuve un extenso paso de cinco años y medio por Guaraní, hasta que en julio de 2018, a los 38 años, volví por segunda vez a Olimpia, con la ilusión de ser campeón nuevamente y luego retirarme. Anuncié mi retiro como futbolista profesional el 1 de diciembre de 2020, a los 41 años.

Mérito

El fútbol tiene algo muy especial: es una disciplina altamente competitiva en la que el mérito es fundamental. Si haces un gol, es por tu mérito. Si llegas a un determinado lugar, también es por tu esfuerzo y tu dedicación. Yo no tuve padrinos ni patrocinadores. No conté con familiares influyentes que me abrieran puertas. Esa fue mi realidad y mi experiencia, y por eso valoro tanto cada paso que pude dar.

Con la Selección Paraguaya viví, sin dudas, los momentos más trascendentes de mi carrera. Debuté el 17 de abril de 2002 en Liverpool, en un amistoso frente a la selección de Inglaterra. Durante casi once años en la Albirroja, llegué a disputar 65 partidos internacionales y a convertir algunos goles para mi país, además de participar en las eliminatorias sudamericanas y en competencias como la Copa América. Tuve el privilegio de disputar tres Copas del Mundo: Corea-Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, una experiencia que pocos jugadores paraguayos pueden contar y que llevo siempre como uno de los mayores orgullos de mi vida deportiva. Y los sueños pueden hacerse realidad. Hablando de sueños, hoy, ya retirado como futbolista profesional, uno de mis mayores anhelos es dirigir algún día a la Selección Paraguaya de Fútbol.

Sueños

El fútbol también me permitió concretar otro gran sueño que siempre tuve: formar una familia. Construí un hogar feliz junto a mi esposa, Gloria del Carmen Vera, y tenemos tres maravillosos hijos: Thiago, de 22 años; Carmen, de 20; y Kevin Gael, de 12 años.

Thiago es el que está siguiendo mis pasos, es un orgullo para mí, verlo debutar en Primera fue algo que nunca olvidaré. Me retiré lejos de los escándalos, después de haber sumado ocho títulos a lo largo de mi carrera. Tengo la satisfacción de haber construido todo a fuerza de mérito, lo que me permite mirar para adelante con las mismas ganas de siempre.

“Tengo momentos difíciles en mi infancia porque mi madre emigró, pero tambien gracias al futbol hice amigos que hasta hoy me duran en mi san José de los Arroyos natal”.

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