Aires Nacionales II, de José Villamayor, trata de 10 composiciones originales de “diversas etapas” de la vida del guitarrista y también docente. Indica en declaraciones Última Hora que se trata de música suya “filtrada un poco a través del lenguaje folklórico”, pero también con “un poco del concepto del jazz con las improvisaciones, pero no de manera muy estricta”.
Hay piezas que datan del 2016, como otras que compuso entre ensayos cuando empezaba a grabar este nuevo trabajo. Con respecto al disco en sí, sostiene que le gusta pensar que este álbum empieza y termina con la idea de la esperanza. Se trata de Gota de Luz y La esperanza de un nuevo día.
Gota de Luz “representa un poco ese pequeño destello de esperanza para sentir que estamos en el camino correcto”, mientras que con La esperanza de un nuevo día se pone más reflexivo. Explica que nace de una conocida frase “mañana será otro día”, que su padre le solía repetir. “La canción por ahí funciona como recordartorio de los momentos difíciles pero que siempre existe la posibilidad de volver a empezar”, agrega.
Con respecto a las demás canciones con que cuenta el disco, señala que Una hoja al viento es una metáfora de la vida. “No controlamos por completo el rumbo, así que lo único que nos queda es transitar el viaje”, expresa.
Asimismo, otro tema, La raíz del alma, dice que es quizá la “más introspectiva” de los que integran este álbum ya que habla de “todo eso del mundo interior, lo que no decimos, los dolores, las luchas internas y las vivencias que no se ven desde afuera”. “Pienso mucho en la música como especie de abrazo del alma que nos acompaña en la soledad”, manifiesta el artista.
En La fiesta de la vida, la obra “celebra la vida de existir” ya que a pesar de lo avanzado de la inteligencia artificial, “todavía no es posible recrear toda la complejidad del ser humano”. En Ñanduti busca recrear de manera sonora esa imagen del famoso tejido paraguayo.
Mientras que Paseo por el río trata de un “recorrido interior”. “. Es un paseo por la nostalgia, por los recuerdos, por ese río interno que llevamos dentro”.
La canción antes del cierre es Canción para los sobrevivientes que refleja lo que sucedió en la pandemia del Covid-19. “Un momento bstante difícil para todos, bastante incierto y traté de reflejar un poco esa sensación”, recuerda.
La grabación del disco duró tres días, pero Villamayor señala que ensayaron tres meses. Participaron Vetner López en batería, Juan Pablo Giménez en el bajo, Giovanni Primerano en el piano, Bruno Muñoz en el saxo y Ezequiel Takebe en el arpa. Además, estuvieron invitados Dani Pavetti en percusión y Nico Vera en voz y coros para La esperanza de un nuevo día.
Fue producido junto a Nico Mereles y Sergio Cuquejo.
Villamayor sostiene que la diferencia con el primer disco es principalmente sonoro. Aires Nacionales se grabó con una agrupación “basada en instrumentos de madera”. Él mismo tocó el requinto, hubo guitarra, contrabajo y percusión, lo cual les daba un “sonido mucho más orgánico, ligado más a lo folklórico”.
En esta ocasión hay instrumentos eléctricos que dan un “color más contemporáneo sin perder la raíz de la idea del proyecto”.
El disco ya está arriba en plataformas como Spotify, pero irá llegando a todas.