29 may. 2026

Jamenei, ante el “cáliz envenenado” de aceptar demandas de Trump o la guerra

El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, está en la encrucijada de ceder a las demandas de Donald Trump o afronta una eventual intervención militar, en uno de los momentos más difíciles de la República Islámica.

LÍDER SUPREMO IRANÍ, AYATOLÁ ALI JAMENEI

Para Jamenei, el “enemigo quiere asustar”, por lo que “el asunto está en manos de Dios”.

ABEDIN TAHERKENAREH/EFE

EFE - Jaime León
TEHERÁN

La expresión “beber un cáliz envenenado” se remonta a 1988 cuando el fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruhola Jomeini, aceptó a regañadientes un alto el fuego de la ONU apara poner fin a la guerra con Irak afirmando que no tenía más elección que beber ese veneno.

Ahora, Alí Jamenei, de 86 años y 36 de ellos en el poder, se enfrenta a una disyuntiva aún mayor con el portaaviones estadounidense Abraham Lincoln y su grupo de escolta compuesto por tres destructores cerca de aguas iraníes y, sobre todo, las amenazas del presidente de EEUU, Donald Trump.

La República Islámica se encuentra en el que es quizás su punto más bajo en décadas tras aplastar hace semanas las protestas más violentas en su contra desde su fundación con al menos 6.221 muertos según la ONG Hrana, una galopante crisis económica y su peor sequía en décadas.

Trump afirmó el miércoles último que la flota enviada “está lista, dispuesta y capacitada para cumplir rápidamente su misión, con rapidez y violencia, si es necesario”, comparó la situación con Venezuela, donde apresó a Nicolás Maduro, y exigió a Irán a cerrar un acuerdo.

No dio detalles del acuerdo que busca, pero según el New York Times consta de tres exigencias: el fin al enriquecimiento de uranio y la eliminación de sus reservas actuales; la limitación del alcance y el número de sus misiles balísticos, y el fin del apoyo a grupos regionales de Hamás, Hezbolá y los hutíes del Yemen.

Unas condiciones que ya fueron rechazadas por Irán durante las negociaciones que mantuvieron ambos países el año pasado y que llegaron a su fin con la guerra de los 12 días, iniciada por Israel y en la que EEUU participó con el bombardeo de las principales instalaciones nucleares iraníes.

Ahora, las autoridades iraníes mantienen el rechazo de “cuestiones irracionales” y de negociar bajo presiones militares.

“Si quieren que las negociaciones tomen forma, ciertamente deben abandonar las amenazas, las demandas excesivas y el planteamiento de cuestiones irracionales”, dijo ayer el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchi.

El jefe de la diplomacia iraní aseguró además que las Fuerzas Armadas del país “tienen los dedos en el gatillo” para responder a cualquier agresión.

Ali Shamkhani, asesor político y representante de Jameneí en el Consejo de Defensa del país, fue más lejos y aseguró que si es atacado Irán responderá con ataques a Tel Aviv y a todos los países que apoyen a Estados Unidos.

Analistas consideran escasas las posibilidades de que la República Islámica acepte unas condiciones que se acercan a una rendición.

“Las perspectivas de cualquier acuerdo son escasas o nulas cuando una de las partes exige todo y la otra no está dispuesta a ceder nada”, dijo en X el director del proyecto Irán en International Crisis Group, Ali Vaez.

Para Danny Citrinowicz, analista no residente del Atlantic Council, las perspectivas de un verdadero avance diplomático son “escasas” si Washington insiste en las tres condiciones que apuntan los medios estadounidenses.

EN MANOS DE DIOS. En estas circunstancias medios estadounidenses apuntan a varias posibilidades sobre la posible intervención militar, entre ellos que Estados Unidos lleve a cabo ataques contra objetivos militares de un alcance limitado o que, por otra parte, trate de eliminar al liderazgo iraní, incluido Jamenei, lo que abriría un escenario de consecuencias desconocidas.

“No creo que nadie pueda darte una respuesta sencilla sobre qué pasaría en Irán si el líder supremo y el régimen cayeran”, dijo ayer el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.

“Aparte de la esperanza de que hubiera alguna posibilidad de tener a alguien dentro de sus sistemas, con quien se pudiera trabajar hacia una transición similar (a Venezuela)”, añadió el político.

Jamenei ha reducido sus apariciones públicas en los últimos meses y analistas consideran que se ha alejado de la gobernanza diaria, pero mantiene la autoridad final en las decisiones importantes, como sería un acuerdo con EEUU.

Anteayer publicó un mensaje en X con un vídeo de hace días en el que afirma que “la tarea del enemigo es asustar” y llama a no tener miedo.

“El asunto está en manos de dios”, afirma en esa publicación.

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