El principal componente de esta bebida es la cafeína, un estimulante poderoso. Varios estudios señalaron que el café produce insomnio, nerviosismo, diuresis, dolores de cabeza, colesterol alto y presión alta, entre otros.
Aunque también, contiene gran cantidad de antioxidantes que favorecen a las moléculas, y aquellas mujeres que beben 2 o más tazas al día tienden menos a la depresión. Otro estudio de la Escuela de Harvard de Salud Pública sugirió que “hay una relación directa entre el café y la mortalidad”.
Se basaron en seis tazas de 25 ml, con 100 mg de cafeína cada una. A partir de las distintas documentaciones, se asoció al café a una reducción en la incidencia de diabetes o enfermedades hepáticas, a la protección frente al mal de Parkinson.
Muchos utilizan al café para relacionarse ya que sirve de gran ayuda para la interacción social. El Director de la Asociación Americana de Café Artesanal (SCAA, por sus siglas en inglés), Peter Giuliano, sugirió que la cafeína es útil para conectar a las personas, así como diferentes áreas de nuestro cerebro, como muestra un estudio del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California.
Sin embargo, pese a los beneficios que se descubrieron con los estudios, los mismos investigadores afirmaron que aún queda mucho por saberse. Por eso el IPS recomendó beber café moderadamente en esta época de invierno.