El sector de los biocombustibles destaca como un motor indispensable para el desarrollo económico y la transición energética del país. En ese sentido, INPASA del Paraguay se consolida como la principal referente agroindustrial en la transformación de materias primas agrícolas en energía renovable y productos de alto valor agregado.
Con cerca de dos décadas de trayectoria en el mercado local y 900 colaboradores directos, esta empresa opera desde sus plantas estratégicas de Nueva Esperanza (Canindeyú) y Guayaibí (San Pedro). Desde allí, sostiene un modelo de aprovechamiento integral del grano de maíz y sorgo que genera combustibles limpios, aceites, insumos agrícolas y coproductos para la nutrición animal como su marca FortiPro que produce unas 348.000 toneladas anuales.
Sobre el rol transformador del rubro y los pilares que sustentan la operativa de la empresa, Richard Rodríguez, supervisor de marketing de INPASA, remarcó la importancia de su modelo productivo y dijo que su principal fortaleza es el aprovechamiento integral del grano.
“Nuestro aprovechamiento del grano permite convertir una misma materia prima en energía renovable, nutrición animal y soluciones para el sector agrícola. Demostramos que los coproductos no representan residuos del proceso, sino soluciones de alto valor para otras cadenas productivas”, explicó Rodriguez.
Mercado y sostenibilidad
La escala operativa de INPASA requiere un engranaje logístico de alta precisión. La red de abastecimiento moviliza diariamente unos 500 camiones entre el ingreso de materias primas y la salida de productos terminados. En cuanto al destino comercial del etanol, la firma prioriza el consumo nacional mientras coloca sus excedentes en el exterior.
“El mercado paraguayo constituye una prioridad para INPASA. Abastecemos a las principales distribuidoras de combustibles del país. Como referencia, aproximadamente el 60% de la producción de etanol se comercializa en el mercado interno y alrededor del 40% se dirige a mercados externos como Brasil, Uruguay, Europa y Asia”, detalló Rodríguez.
Es preciso indicar que para sostener este nivel de producción de manera eficiente, la empresa ejecuta inversiones constantes en automatización, cogeneración de energía a partir de biomasa, reutilización de agua y tratamiento de efluentes, orientando sus procesos a reducir pérdidas y emisiones.
Metas e industrialización
Pese al crecimiento sostenido de la industria, desde la compañía señalan la importancia de consolidar políticas públicas que brinden certidumbre a las inversiones de gran escala en energías limpias.
“Paraguay tiene una oportunidad estratégica para seguir fortaleciendo el sector. Entre los principales desafíos se encuentra la necesidad de contar con reglas claras, previsibles y de largo plazo. La estabilidad de los porcentajes de mezcla, los controles de calidad, la lucha contra la informalidad y la seguridad jurídica son factores determinantes,” enfatizó el ejecutivo.