En agosto, el país registró el máximo nivel de industrialización mensual de la soja de los últimos diez años, impulsado por condiciones coyunturales externas y no por una política nacional de estímulo, afirmó Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas (Cappro).
El mismo destacó que la industria paraguaya de procesamiento de soja atraviesa un momento favorable, alcanzando niveles récord de molienda. “En agosto registramos el máximo nivel de industrialización mensual de la última década, con más de 2.300.000 toneladas procesadas, lo que equivale a casi un 80% de utilización de la capacidad instalada”, afirmó.
Valdez explicó que este repunte responde principalmente a factores externos, especialmente a las decisiones económicas adoptadas en la Argentina, y no a cambios estructurales en Paraguay. “La mejora se da porque Argentina tomó medidas que, de alguna manera, beneficiaron a la industria paraguaya, pero castigaron al complejo agroexportador en general. No es que Paraguay haya mejorado su competitividad local”, advirtió.
El dirigente gremial recordó que, históricamente, más del 80% de la soja paraguaya se exportaba en estado natural a la Argentina, lo que generaba una alta dependencia de ese mercado. Sin embargo, las recientes modificaciones en las políticas cambiarias y de retenciones del país vecino redujeron la demanda de soja paraguaya, liberando materia prima para la industria local. “Eso permitió que nuestras plantas de molienda operen a un ritmo mucho más alto que en años anteriores, aunque seguimos sin contar con políticas nacionales que protejan y promuevan la industrialización”, agregó.
Valdez remarcó que Paraguay posee capacidad instalada para industrializar entre el 40 y 50% de su producción total de soja, pero históricamente solo utilizó entre el 25 y el 30% de esa capacidad. Este año, estimó, podría alcanzar entre el 70 y 80% de utilización, lo que marcaría un avance importante.
Sin embargo, advirtió que el país continúa en una situación vulnerable por la falta de incentivos fiscales y logísticos que permitan competir con Brasil y Argentina.