Según los datos manejados por el Ministerio Público, Liz Judith Peralta, habría incitado a su empleada, Jéssica Natalia Leiva, a que mintiera en su declaración ante la Fiscalía, el pasado 5 de febrero.
El empresario de nacionalidad brasileña, Moacir Baldissera (50), fue asesinado por dos sicarios el pasado 28 de enero en el barrio San Isidro de Ciudad del Este, en el departamento de Alto Paraná.
Los desconocidos, a bordo de una motocicleta, atacaron a balazos al fallecido y a su acompañante, Luis Renato Schmedecke (65) cuando circulaban en una camioneta Dodge Ranger, de color gris oscuro.
Leiva compareció ante el Ministerio Público como empleada de la firma Firence Multimarcas, propiedad de Peralta.
Esta última es esposa de Rodrigo Baldissera, hijo del fallecido. La joven declaró que el día del asesinato, a las 8:15, descendió de un ómnibus frente a su lugar de trabajo, momento en que fue interceptada por un automóvil Chevrolet Corsa, de color negro, con dos ocupantes. Dijo que los desconocidos le preguntaron si ella trabajaba en Firence y que ella respondió en forma afirmativa.
Sobre ese ataque, la nuera de Baldissera había manifestado que los desconocidos le advirtieron que el padre de su esposo moriría.
Posteriormente, cuando la empleada de la firma volvió a comparecer, ésta aseguró que había mentido en la declaración anterior tras ser presionada por la hoy imputada.
El fiscal Ramos Manzur presentó la imputación contra Liz Judith, solicitando al Juzgado como medidas alternativas a la prisión su reclusión domiciliaria, prohibición de salida del país, prohibición de usar armas y consumir bebidas alcohólicas o estupefacientes y la obligación de presentarse una vez al mes ante el Juzgado.
En contrapartida, el representante público dispuso la libertad de Rodrigo, quien también fue aprehendido inicialmente.