En su tercera edición vuelve Impar, el arte incluye, que regresa como un puente inquebrantable de encuentro, un derecho inalienable y una herramienta genuina de integración social.
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Este espacio concebido para abrazar la diversidad y poner el foco en jóvenes con y sin discapacidad, posicionándolos como protagonistas y creadores de su propio destino artístico tendrá lugar del martes 20 al viernes 23 de octubre, en el Centro Cultural de España Juan de Salazar (Luis Alberto de Herrera 834 casi Tacuary).
Nacido en 2024, este proyecto celebra este año su tercera edición reafirmandose como un referente cultural en Asunción. Se ofrecerán cuatro jornadas intensivas de talleres gratuitos, iniciativa que cuenta con el respaldo de la Secretaría Nacional de Cultura.
Rompiendo esquemas: integración real
Detrás de este motor cultural se encuentran sus organizadoras: Raquel Martínez en la dirección y Claudia Martínez en la coordinación general, quienes abrazan el proyecto con convicción desde hace tres años.
“Impar nace en 2024 y esta es su tercera edición. Es un espacio de integración, de reencuentro con el otro. Me gusta hablar de que el arte es un derecho para todos, que de por sí es inclusivo, nos congrega e integra. La premisa de Impar parte desde ahí”, señala Raquel Martínez.
La directora enfatiza la necesidad de trascender las etiquetas asistencialistas para apostar por una convivencia horizontal y transformadora.
“Si bien trabajamos con personas con y sin discapacidad, el taller se enfoca en integrarnos. Hablamos de inclusión, pero sobre todo me gusta recalcar que el arte es un derecho para todos, tanto para ser protagonistas como consumidores”, enfatiza.
“A veces hay actividades que se enfocan solamente en personas con discapacidad y estamos de vuelta segregando. La idea es abrirnos, empezar a crecer como sociedad, pensar y ser más accesibles al otro. Esa es mi bandera: abrir espacios de derecho para todos”, considera.
Un camino sembrado de convicción
El compromiso de Raquel con la inclusión a través de las tablas no es nuevo. Su experiencia en el ámbito educativo es clave para moldear la filosofía de Impar.
“Hace tiempo que también trabajo en Denide, una institución educativa inclusiva. Ahí empecé a hacer teatro con los chicos, dándome cuenta de que son personas que tienen todas las capacidades del mundo para eso y necesitan ocupar otros espacios, vincularse con otras personas que también hacen arte o se interesan por él”, comparte.
Gracias al respaldo institucional del Centro Cultural de España Juan de Salazar (CCJS) y la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), el sueño compartido con su colega Claudia, con quien comparte el mismo apellido (sin ser parientes), se materializa edición tras edición.
“Somos organizadoras con mi compañera Claudia Martínez y abrazamos este proyecto hace tres años. En esta edición nos apoyan la Secretaría Nacional de Cultura y el Centro Cultural de España Juan de Salazar, que nos presta su espacio”, destaca.
Laboratorios de experimentación y lenguaje artístico
Cada año, Impar renueva su propuesta pedagógica y artística para ofrecer experiencias innovadoras. Para esta tercera edición, los cupos de participación se han agotado por completo, reflejando el rotundo interés de la comunidad.
Los talleres están guiados por destacados profesionales que trabajan en entornos amigables al arte y la discapacidad, entre ellos Mario González Martí, Eduardo García, Leonardo Canale y Jorge López.
“Son cuatro días de talleres e Impar cambia cada año sus propuestas. Es cierto que en cuatro horas no aprenderemos a hacer fotografía, por ejemplo, como en el taller del año pasado, pero sí podemos encontrarnos con ese lenguaje y experimentar en un espacio de laboratorio durante esas horas”, explica Raquel Martínez.
La propuesta de este año abarca disciplinas dinámicas y expresivas. Teatro de objetos: animación y creación de sentido a través de elementos cotidianos; actuación ante cámara: exploración del lenguaje audiovisual y expresión corporal escénica; Capoeira y percusión: ritmo, movimiento y sintonía grupal.
“La música siempre está presente en todos los talleres”, remarca la directora.
Un cierre para celebrar el proceso
El punto culminante de la semana tendrá lugar el próximo viernes, cerrando un ciclo de aprendizaje donde el éxito no se mide en productos terminados, sino en vivencias compartidas.
“La actividad va del martes al viernes y ese último día habrá un cierre, una clase abierta para compartir con la gente lo que los jóvenes experimentaron. No se trata de ver resultados, sino de compartir la experiencia: la alegría y el disfrute para todos”, concluye Martínez.
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Con el arte como estandarte y la inclusión como horizonte, Impar demuestra que construir una sociedad más accesible y empática es una tarea colectiva que ya se vive a pleno en los pasillos del Juan de Salazar.
Para más detalles y seguimiento de sus actividades, la comunidad puede visitar su perfil en Instagram: @imparte.py.