12 abr. 2026

Hubiera

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Este es uno de los verbos de cumplimento imposible. No ocurrió ni ocurrirá.

Es el pretérito pluscuamperfecto de las clases de gramática y en la que vivimos conjugados de forma constante en el Paraguay. No solo que reflejamos la realidad buscando entenderla con la condicionalidad de “... si hubiéramos tenido un gobierno” para terminar afirmando que: Si hubieran entendido que Mazzoleni y su equipo no eran capaces de administrar ni el 50% de lo asignado en el presupuesto de 2019 no le hubieran dado más de 500 millones de dólares para equipar hospitales, comprar medicamentos y contratar vacunas.

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Pero la idea de todos era justamente que fracase para sumar más de ocho mil muertos por Covid con presagios todavía peores como lo matiza y corrige el Dr. Sequera con su “podemos estar aún peor”. No le molesta tampoco esta situación porque se desliga de la responsabilidad en el catastrófico manejo de la situación sanitaria del país.

Si hubiéramos entendido que este Gobierno apenas servía para cumplir las formas en tiempos ordinarios no estaríamos tan asustados como lo estamos en periodos extraordinarios.

Cuando el propio presidente nos trató de “pillos y peajeros” en el tema de Itaipú estaba claro hasta dónde podía llegar su cinismo y limitaciones.

Lo salvó Cartes del juicio político, con lo que vendió su alma al diablo e hipotecó el futuro del país.

Si hubiéramos tenido un liderazgo ético no podríamos haber visto y tolerado cómo sus amigos y parientes en tiempos de pandemia se echaron a robar desde tapabocas hasta provisión de vacunas. No son capaces más que de eso y por eso solo confiaron en la beneficencia y la suerte y así nos fue, nos va y seguirá yendo.

Si hubiera sido posible construir ciudadanía no los hubiéramos elegido, pero como desde siempre esa condición está unida a la humillación permanente y constante —desde sacar turnos para ser atendidos en hospitales o acceder a una jubilación decente—, nuestros mandatarios están acostumbrados a sostener su relación con sus mandantes de forma inversamente proporcional a lo que debiera ser. Tenemos pueblo pero no tenemos ciudadanos.

Si hubiéramos tenido peso internacional, una Cancillería eficiente y una voz respetada en el mundo nos hubieran hecho caso cuando de contratar vacunas se trataba. Se ríen de nosotros.

Hemos pagado más de 25 millones de dólares y solo ha llegado el 4%. Mientras en California ya vacunan a los orangutanes, aquí los simios criollos se desgañitan en pretextos baladíes y absurdos para justificar la ausencia de biológicos, mientras el número de muertos crece.

Si tan solo el Gobierno hubiera tenido empatía no hubiese permitido el pago de bonificaciones, la contratación masiva de familiares y operadores políticos, como en Yacyretá de Nicanor, y hubiera iniciado la reforma del Estado sobre el pretexto válido de estar en tiempos de guerra que reclaman austeridad, patriotismo y eficacia.

Si por lo menos hubieran tenido algo de vergüenza y solidaridad no hubiesen dejado que el pueblo se lamente de la muerte de sus seres queridos, la economía colapsada, la humillación reiterada, y sus recomendaciones tendrían un peso moral de cumplimiento real. Si hubieran sentido la realidad, la presión ciudadana y reconocido su responsabilidad, hace rato se hubieran ido. Entre nosotros, el pretérito pluscuamperfecto de haber, hubiera, se combina lamentablemente en tiempo presente de la realidad cotidiana y lacerante.