@Lic.marisolramirez
El caluroso miércoles 14 de enero de 2026 quedará grabado en la memoria de la comunidad cultural paraguaya, por el profundo dolor que generó el adiós a Quemil Yambay Rodríguez (87).
Es referente indiscutido de la música popular paraguaya y símbolo del folclore nacional que dejó de estar entre nosotros en la madrugada de ayer, luego de una extensa, reconocida y exitosa trayectoria artística.
La voz y el estilo únicos de Quemil marcaron épocas y generaciones. Desde sus primeros pasos en el espectáculo, inició su carrera musical siendo niño, cantando en veladas y fiestas familiares y luego profesionalmente junto a Pablo Barrios o con Los Alfonsinos (década de 1960).
Amigos, colegas y seguidores expresaron su admiración, respeto, cariño y rindieron homenaje a quien dio voz, ritmo y corazón a tantas historias del Paraguay.
“Vinieron muchos. Estuvo toda la familia: Nosotros, los hijos, mamá… También la banda de las tres fuerzas militares, que vino de gala e hizo los honores. Fue muy emotivo”, comentó a ÚH Hilda Yambay, una de las cuatro hijas del artista, nacida del matrimonio con Lidia Alvarenga.
La bandapu incluyó en su serenata de despedida canciones como Guaraní, “el club de sus amores”, subrayó su hija Hilda.
Además, se escuchó Aháta che nendive, Lidia Mariana, Mokõi Guyra’i, Alfonso Loma y Caraguatay, entre otras.
“Fue un cálido homenaje, interpretaron prácticamente todas sus canciones, un tributo muy especial, algo extraordinario. Él siempre decía, incluso en guaraní, que quería “bandapúpe”, estar acompañado por la banda, y que no quería nada más. Y así se está haciendo”, mencionó.
A petición del músico, su cuerpo será cremado. “Vamos a tener un pequeño oratorio acá, con la Virgen de Caacupé y Santa Cecilia. Tras la cremación lo traen de vuelta y la próxima semana seguramente ya tendremos listo el oratorio, para que él esté acá, que es lo que siempre quiso”, explicó Hilda.
Los homenajes seguirán realizándose en su domicilio familiar en Fernando de la Mora, en el tradicional Rincón de los Músicos Santa Cecilia, sobre la calle Guarania casi Ytororó número 1851, hasta hoy al mediodía.
“Vamos a estar acá, luego nos vamos a la iglesia Santa Catalina, después al salón donde se lo va a cremar. Dicen que el proceso dura unas tres horas y luego volvemos, y finalmente queda en su casa. Él tenía todo organizado. Hace mucho que hablaba de esto; entre broma y broma lo decía, pero lo decía en serio. Y bueno, se hace lo que el comandante dice”, recordó.
Hilda fue una de las hijas que estuvo todo el tiempo con el músico en sus últimos días, que fueron dos semanas en un sanatorio.
Ella no descarta que en días próximos se realicen actos religiosos y culturales en su homenaje, pero que todavía no hay nada concreto.
Finalmente, destacó su agradecimiento al pueblo paraguayo que lo colocó en un lugar de prestigio y destaque. “Él fue, es y seguirá siendo lo que es gracias al cariño del pueblo paraguayo, yo sé que no le van a olvidar”.
Lizza Bogado. La cantante paraguaya Lizza Bogado fue una de las artistas que mostró su pesar y respeto a la familia Yambay en el velatorio.
Bogado conoció de cerca a don Quemil y a toda su familia. “Para mí, es un honor y una alegría enorme haber trabajado con don Quemil con quien tengo varias anécdotas”, dijo a ÚH.
Una de ellas se dio en el año 1994, cuando Lizza cumple el sueño de grabar con él la canción Primavera (Emiliano R. Fernánez).
Lizza recordó que le pidió al maestro Óscar Nelson Safuán con quien grababa el disco, contar con la participación de Yambay.
“Le dije: ‘Tengo un sueño: que don Quemil le ponga todos esos sonidos –los pájaros, los animales– que él suele hacer, a este tema’. Él me respondió: ‘Si vos hacés eso, va a ser una grabación histórica’”.
La respuesta de don Quemil fue: “¿Y qué problema piko hay?” y así se dio el primero de varios encuentros profesionales entre los músicos.
“Él también estuvo en la inauguración de nuestra radio acá en Fernando de la Mora; los dos somos fernandinos. Y siempre que había oportunidad de estar con él, era un motivo de alegría porque don Quemil era una fuente inagotable de anécdotas”, sostuvo.
Para Lizza, queda el recuerdo de una persona “sencilla, franca, coloquial. Era como estar con un papá, como estar con un pariente, con alguien de tu familia”.
Así siempre me sentí, no solamente con él, sino también con todos los miembros de su familia”
La cantante asegura que Quemil “supo retratar como nadie el alma popular de nuestro pueblo”.
“Quemil Yambay, sin duda, que fue un genio en el sentido pleno de la palabra, imposible de ignorar dentro de la música popular paraguaya”, agregó Lizza Bogado.
Además destaca que su creatividad era total, que no solo cantaba, sino que relataba historias, imitaba personajes y conectaba profundamente con el público.
Considera que era “un artista popular completísimo”, y un verdadero mago de la música.
A través de canciones como Mokõi Guyra’i, Lidia Mariana o Areko Cuatro kuña, supo expresar el humor popular, incluso cuando incomodaba. Él logró exponer desde lo jocoso, una realidad social dolorosa y compleja.
Por último, reflexiona y dice que Quemil logró reflejar en sus creaciones, la historia dura del país y la vida de su gente, especialmente de las mujeres. Para Bogado, no existe hoy un artista que reúna todas sus cualidades. “Como Emiliano R. Fernández o Luis Alberto del Paraná, Quemil Yambay fue único. Su legado es irrepetible”.
palabras que no alcanzan. ”¿Qué puedo decir de nuestro querido amigo, artista y hermano, don Quemil Yambay? Muy poca gente puede decir que tuvo el privilegio de grabar con él y yo puedo decirlo con orgullo. Hay documentos que suenan en las radios, pasan por televisión: Grabamos con él en vivo y en directo, con una gran orquesta sinfónica, interpretando temas como Trece Tujutí, Choco Kue Kera Yvoty, Che la Reina”, comentó a ÚH, Jorge Castro.
El reconocido tenor paraguayo con una trayectoria de más de 40 años en la música lírica, ensalzó el “profesionalismo y disciplina” de Quemil y dijo que su nombre es sinónimo de arte y cultura.
También reconoció que él se fue, pero “nos deja un legado inmenso, tan grande que es muy difícil de igualar, sobre todo en su estilo”.
Pero además del legado artístico –analizó–, deja algo aún más valioso: “Su familia, sus hijos, hijas, sus nietos, todos ellos grandes profesionales, que van a seguir su camino. Como siempre digo, un artista deja su obra como legado, pero el mejor legado que una persona puede dejar son sus hijos. Y don Quemil dejó las dos cosas: Una obra artística inmensa y una familia ejemplar”, remarcó.
Además, destacó sus dones personales. “Due una persona excelente. Todos lo quisimos, lo queremos y lo vamos a querer siempre. Fue amado en el Paraguay y por todos los que lo conocieron dentro y fuera del país”, señaló.
Por otra parte, Julio César Romero, el popular Romerito, habló del legado que deja Quemil Yambay es “inmenso”. El ex futbolista recordó la canción que el músico compuso a su querido Guaraní, y la que realizó para el Mundial Juvenil del 79, pero sobre todo, la música que lleva su nombre y creó para el Mundial 86. “Es algo absolutamente inolvidable y sigue sonando hasta hoy”, dijo.