18 oct 2026

Hambre

El programa estrella de Peña se ha convertido en una poderosa fuente de financiación para el gran tema de la semana: la sucesión de Cartes. Todo empezó con el ataque al tanque de combustible del presidente subrogante, continuó con el apartamiento de Alliana de la candidatura presidencial y acabó con el misterioso encuentro entre dos ex presidentes adversarios por más de una década. La respuesta fue también clara. Los gobernadores administradores del “Hambre Cero”, los diputados con el derrotado Latorre y el mercado de pases abierto para uno y otro bando en carpas del oficialismo disidente del roto “Honor Colorado”.

El menú está servido. Los que quieran acompañar a Peña con la administración del Estado donde se roban seis millones de dólares diarios, según Riera, se encolumnarán detrás del presidente en busca de su propia independencia (¿económica?) junto con Alliana peleado con sus fantasmas de ingratitud y, como su región del Ñeembucú, inundado por sus miedos atávicos. Ha querido mantener la compostura en sus primeras intervenciones, donde admitió incluso que no le desagradaría ser senador. Los gobernadores y congresistas no tienen tiempo ni margen para deshojar margaritas. Tienen que decidirse de qué bando estarán. Bachi Núñez pescará en Villa Hayes, cuya suerte está echada, pidió mantener el misterio hasta el lunes; Leite puso como plazo el miércoles. Deben dar el paso al frente los unos o los otros. Los traidores o los fieles. El elemento central es el estómago o el hambre. Estarán con quien garantice la buena comida en el tiempo que le queda a Peña o el que admitirá la espera hasta que de nuevo les toque la mamadera. El primero que tiene ahora la lapicera garantizará un buen momento, a pesar de que el candidato no termine nunca de prender. Cada uno habrá satisfecho su hambre y guardado algo en la fiambrera para los tiempos por venir. Los otros confiarán en el león herido y su intuición para salir de este entuerto y castigar a los hijos bastardos. Tienen de seguro alguna cuenta que cobrar y dicen que hay que estar del lado de quien tenga la “espada justiciera” y les provea los alimentos mientras ellos llevan los cubiertos.

A todos les mueve sus vísceras. Todos están detrás del dinero y este se encuentra en el centro de un movimiento que surgió al amparo de la billetera. No hay ideología, ideas, conceptos ni dogmas. A ellos les mueve la plata y ella está en el epicentro del terremoto. Por eso, Cartes atacó al tanque de combustible de Peña en el banco del que era su gerente de captación de recursos públicos y accionista privilegiado. Esa parte no está concluida y hasta ahora solo sirve para ganarse aliados o para individualizar contrarios.

Cada bando define aliados locales e internacionales. A pesar de que Alliana retornó de Israel y para que no queden dudas de quién tiene la llave con ese país, Cartes aparece en su casa con el embajador de esa nación. Ahora viene Landau y los mensajes también serán claves. Peña buscará echarle miedo y cobrar ciertos gestos de cercanía con el impredecible gobierno de Trump mientras Leite, ex embajador en Washington, buscará bloquearlo. Nada puede descartarse en el camino.

Cartes es un león herido, flaco y desnutrido, pero sigue dando pelea. Tiene suficiente rencor y odio acumulados. Su combustible es la revancha. Nunca pensó que sería desairado de esta manera por dos a quienes construyó como muestra y prolongación de su poder. Esperemos que el conflicto entre el hambre y las ganas de comer se resuelva de manera civilizada y no a la paraguaya. Ya sabemos cómo acaban estas cuestiones en este país dominado por la inteligencia emocional y muy lejos del pensamiento racional. Es una prueba más de administración de los conflictos o de la diferencia de alguien satisfecho con lo comido o quien sigue teniendo hambre. Es siempre la peor de las peleas en la jungla y en la política criolla.

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