El dirigente de los jubilados, Pedro Halley, abiertamente contrario a la aprobación de la Ley de Superintendencia de Jubilaciones, fue uno de los pocos disidentes invitados al seminario del Ministerio del Trabajo. Y aunque no lo dejaron intervenir mucho en el debate, en los pocos segundos en los que pudo hablar señaló que los jubilados se están deslizando rápidamente hacia la clase pobre. “Cada vez vivimos peor, principalmente, porque los ingresos de los jubilados no se reajustan con relación al costo de vida. Por ejemplo, la inflación de febrero fue cero (según el BCP) y eso no lo cree nadie”, dijo. Se ratificó en que “la ley es mala y no la salvará un reglamento”.