La Capaco aludió a su vez a la publicación de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Paraguay (CNCSP), organismo que celebró la mejora de calificación de S&P, subrayando: “Nuevo grado de inversión: Más que un reconocimiento, este estatus implica una exigencia mayor para la institucionalidad del país”.
La agencia S&P Global Ratings elevó la calificación de la República del Paraguay a ‘BBB-/A-3’ desde ‘BB+/B’, otorgándole oficialmente el grado de inversión, con perspectiva estable. La decisión responde al historial de estabilidad macroeconómica del país, la efectividad de sus políticas públicas y una mayor resiliencia económica, según informó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
La Capaco insistió en que este nuevo estatus “implica mayores exigencias para la institucionalidad, la transparencia y el cumplimiento de contratos”. “Desde (la) Capaco coincidimos en que la confianza del mercado y la estabilidad económica se sostienen solo con instituciones sólidas y un Estado previsible que cumpla sus compromisos. La confianza se construye con hechos, no solo con calificaciones”, señaló.
Deudas. Las constructores aludieron así a la millonaria deuda impaga del Estado con las contratistas, que oscila los USD 300 millones (sumando intereses no reconocidos por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones).
Es más, desde la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa) advirtieron este mes que “muchas empresas constructoras y subcontratistas dependen hoy de créditos bancarios que ya llegaron a su tope”. “Los intereses ya facturados al sistema financiero superan los USD 110 millones, un monto que las empresas no tienen forma de recuperar si no se normaliza el flujo de pagos”, lamentó el gremio.
La Cavialpa agregó que “sin pagos a tiempo y con costos financieros que no son reconocidos, el sistema se vuelve insostenible”, con empresas que están al límite, en medio de “créditos agotados y costos crecientes”.