Dada la evolución que sufrió Godzilla desde 1953 hasta la fecha actual, uno de los temas que más debería preocupar a los directores de cine es cómo meter a este animal mitológico en una cámara. Godzilla creció tanto en estos años que cada vez que hace una aparición aumenta considerablemente su tamaño. Ya sobrepasa edificios y nada tiene que envidiarle (en vistas) a la Torre Eiffel, según publica esquire.es.
El origen de este animal se encuentra en la cultura japonesa y desde 1954 fue el protagonista de muchas películas. Concretamente, de 28 producciones japonesas, sin olvidar las afamadas versiones de los cines americanos.
Este animal presentado como un dinosaurio mutante y fruto de la radiación adquirió diferentes rostros y tamaños en diferentes películas. Godzilla pasó por diferentes etapas. La primera de ellas le mostraba como un dinosaurio de piel rugosa y grisácea con un parecido más que similar al estegosauro. Después, adquirió algún que otro rasgo de los gorilas y fue achicando su volumen.
Ahora, ocurre todo lo contrario. El tamaño es la huella que identifica a este monstruo de enormes patas y cuerpo. La imagen que luce en la película recién estrenada mundialmente es la propia de una fusión entre un dinosaurio y un lagarto, un resultado muy apropiado para mantener al público y los protagonistas de la película en tensión cada vez que el animal da un paso o abre su boca.
Desde los pocos metros con los que empezó dejándose ver, ahora sobrepasa los 150 metros de altura, más incluso que muchos edificios de San Francisco.
La razón de tales variaciones de altura se debe a que si este animal existiera, su evolución sería algo parecido. Razones más creíbles son las aportadas por directores de cine al afirmar que “conviene que Godzilla tenga esta imponente altura ya que no deja de ser un reclamo para acoger más público”. Algo que augura alturas de 300 metros para sus posteriores versiones.
La nueva versión de este terrorífico animal marino resultante de mutaciones radiactivas viene de la mano del director de cine Gareth Edwards, quien dotó al animal de una altura de más de 200 metros.