SEÚL - COREA DEL SUR.
El papa Francisco hizo ayer una clara advertencia a los cleros católicos romanos, al sostener que aquellos que profesan la pobreza mientras viven una vida de ricos eran unos hipócritas que dañan la imagen y la misión de la Iglesia.
En el tercer día de su visita a Corea del Sur, Francisco celebró una enorme misa al aire libre en el centro de la capital Seúl, donde denunció la creciente brecha entre los ricos y pobres, instando a la gente en las sociedades más pudientes a escuchar “el llanto de los pobres” entre ellos.
En su homilía ante cientos de miles de personas, Francisco dijo que el coraje de los mártires y la caridad en su rechazo ante las rígidas estructuras sociales de sus tiempos deberían ser una inspiración para las personas en la era actual.
“Su ejemplo tiene mucho que decirnos a quienes vivimos en sociedades donde, junto con una inmensa riqueza, una extrema pobreza crece silenciosamente; donde rara vez se le prestó atención al clamor de los pobres y donde Cristo continúa llamándonos, pidiéndonos amarle y servirle atendiendo a nuestros hermanos y hermanas en necesidad”, aseguró.
una clave. Fue el mensaje que el Papa ha reiterado desde que llegó a Corea del Sur en medio de su primer viaje por Asia desde su elección en marzo del 2013, y ha sido una pieza clave del papado del primer pontífice no europeo en 1.300 años.
El año pasado, en su primer trabajo escrito de pontificado, Francisco atacó al desenfrenado capitalismo como “una nueva tiranía”, instando a los líderes globales a luchar contra la pobreza y la creciente inequidad.
“La hipocresía de aquellos hombres y mujeres consagrados que profesan votos de pobreza, y aún así viven como ricos, daña las almas de los fieles y a la Iglesia”, dijo.
Francisco ha estado instando a funcionarios católico romanos a vivir vidas más simples y renunció a los departamentos papales en el palacio del Vaticano para optar en cambio por habitaciones más modestas en una casa de huéspedes de la Iglesia.
En marzo, el papa Francisco ordenó a un prelado alemán, conocido como el “obispo del lujo” por gastar 31 millones de euros (41,5 millones de dólares) en fondos de la Iglesia en una extravagante residencia, abandonar su diócesis.
Más temprano el sábado, el Papa beatificó a 124 mártires coreanos que fueron asesinados por negarse a renunciar al cristianismo en los siglos 18 y 19. La beatificación es el último paso antes de la santidad en la Iglesia Católica Romana.
Sobre la castidad de los religiosos, expresó que todos saben “lo exigente que es y el compromiso personal que comporta”, y reconoció que existen “tentaciones en este campo” a las que combatir con “humilde confianza en Dios, vigilancia y perseverancia”.