Por Juan Pérez Acosta | juperez@uhora.com.py
Así lo afirmó Víctor Filippi, investigador de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Asunción. Recordó que este hallazgo se dio accidentalmente mientras los especialistas separaban los huesos rotos del perezoso gigante que se encontraban aún rodeados de arcilla para tratar de restaurarlo.
“Notamos la existencia de otros huesos cuyas medidas eran infinitamente más pequeñas que las del perezoso. Estos restos que recordaban a pequeñas mandíbulas y otros huesos fueron sometidos a una limpieza sumamente delicada, utilizando para ello equipos de ultrasonido a fin de separar la arcilla de los delicados huesos”, resaltó.
Los investigadores se llevaron una sorpresa al descubrir que los huesitos pertenecían a roedores. Para los investigadores fue “como un estímulo”, luego de la destrucción y el robo del primer fósil de Catonyx cuvieri hallado en la caverna Riso hace dos años.
Tras el nuevo hallazgo se conformó un equipo integrado por los investigadores Dr. Ulises Pardiña del Centro Nacional Patagónico y el Lic. Julio Torres, biólogo paraguayo. Los pequeños fósiles fueron fotografiados con lupas y cámaras de microscopía de alta resolución en el laboratorio de la carrera de Biología. Las imágenes fueron enviadas a los especialistas para su estudio.
El estudio. Los primeros datos que arrojó la investigación fueron presentados en un congreso en Mar del Plata. Se destacó que la mayoría de los restos, comprendidos por las especies Graomys chacoensis, Oligoryzomys sp.,Holochilus chacarius y Calomys, son taxones afines a zonas como el Cerrado y el Chaco.
Esta fauna de micromamíferos hallados en la caverna –explica Filippi– es típica de paisajes de sabanas con isletas de montes, tal vez con condiciones algo más secas que las actuales. Dijo que el estudio de los roedores es muy importante porque se encuentran estrechamente relacionados a la vegetación, debido a su dieta.
“El yacimiento de Riso es el más grande descubrimiento y espero que junto a las autoridades de Vallemí, los propietarios e instituciones responsables podamos trabajar para que Paraguay aporte un grano de arena a la comunidad científica internacional”, sostuvo el investigador.