Tras un recorrido por destacados festivales de cine, como el Berlinale (Festival de Cine de Berlín), el Festival de Cine de Biarritz (Francia) y, más recientemente, el Florianópolis Audiovisual del Mercosur (FAM), donde obtuvo el premio al Mejor Corto de Ficción, la producción nacional continúa cosechando éxitos.
PREMIOS. El cortometraje, escrito e interpretado por niños, niñas y adolescentes del proyecto Ludoca, y dirigido por Marcelo Martinessi, recibió diversos reconocimientos en el vecino país. Durante el 18.º Festival Latinoamericano de Video y Artes Visuales, de Rosario, el corto obtuvo el domingo pasado el primer premio como la Mejor Realización sobre Derechos Humanos. En el mismo evento recibió una mención especial en el apartado de Mejor Fotografía.
En su fallo, el jurado del Festival de Rosario argumenta que Calle Última se lleva el premio porque “aborda problemáticas vinculadas con los derechos de la niñez y la adolescencia en situación de calle. El derecho a la educación, al juego, a la identidad”.
EL VEREDICTO. El veredicto añade que también se refleja “la complejidad de una Asunción contemporánea, donde conviven la lengua guaraní con el hip hop y el break dance. La esperanza bajo la lluvia, la risa de un niño con un ‘Felices fiestas’ en la vidriera de telón de fondo”.
El jurado también especifica que la producción es “estética y técnicamente excelente. Buen manejo de cámaras y puntos de vista. Esta ficción propone la siempre vigente posibilidad de salir de los márgenes que el sistema nos impone como destino fatal”.
Por otro lado, obtuvo en esta semana, durante la 38.ª Jornada Internacional de Cine, de Bahía, (Brasil), el trofeo al Mejor Video de Ficción y además el premio Walter da Silveira al Mejor Video de las Jornadas. El cortometraje próximamente irá de gira por Asunción, Concepción, Encarnación y Ciudad del Este.
PRODUCCIÓN
Calle Última es una iniciativa del Consorcio Ludoca (Luna Nueva, Don Bosco Róga y Calle Última). Muestra a Mirian, de 13 años, que podría vivir su último día de escuela. Así, transcurren 24 horas de batallas y alegrías diarias, en una búsqueda por sentirse aceptada.