Sucesos

Falta de humanización en cárceles, deuda del Estado

 

De todas las falencias halladas en más de 18 años de estudio de las penitenciarías del país, la falta de humanización o del trato humanitario a los reclusos es lo más urgente de corregir para que el Estado cumpla con su rol de procurar la reinserción social del prevenido dice la abogada y psicóloga Alma Segovia, en su libro presentado en la Universidad Nacional del Este.

La incursión de la sicología penitenciaría en nuestro sistema judicial es muy importante para poder visibilizar un poco la situación que viven los internos y las internas privadas de su libertad, de acuerdo con la visión de la investigadora, quien explora la situación de las cárceles desde el punto de vista de la sicología.

“Están en las leyes, pero tenemos muchas falencias. El hacinamiento, la superpoblación, la falta de recursos, el hecho de que estas personas ni siquiera son clasificadas por delito, también teniendo en cuenta el sexo, la edad, la profesión, los antecedentes penales. De ahí ya partimos mal, que es lo que dice nuestro Código que hay que hacer, que es clasificarlo y luego evaluarlo, o mejor dicho, que se lleve a cabo un tratamiento penitenciario”, señaló la profesional.

Para todas las prisiones del país, existen solamente 108 sicólogos trabajando entre los internos, pero no dan abasto con la cantidad de gente recluida. En el país hay una población aproximada de 12 mil reclusos distribuidos en 16 penitenciarías.

Segovia afirmó que no existen datos precisos sobre la cantidad o el porcentaje de internos reinsertados en la sociedad, porque no hay seguimiento.

“La gente sale, recupera su libertad, pero después no se les sigue más, qué hizo de su vida, si trabajó, si volvió a delinquir o no. Recién ahora están tratando de implementar un sistema informatizado donde se sintetice todo eso”, afirmó la sicóloga.

URGENTE. “Lo más urgente es la humanización que ellos necesitan, porque si no hay respeto a los derechos humanos, no existe humanización en cuanto al trato, va a ser muy difícil, porque a todos nos gusta que nos traten bien, que nos den lo básico para subsistir, ellos no tienen lo básico, a veces tienen que inhalar cola de zapatero y es su única comida al día, así de grave está. Obviamente que hay sectores privilegiados en la cárcel”, concluyó la profesional. EM

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