Tradicionalmente, la diabetes se asocia al sobrepeso y la obesidad, sin embargo, en los últimos años aumentó la incidencia en personas con peso normal, conocidas como falsos delgados.
Los falsos delgados son aquellos individuos que, aunque tienen un índice de masa corporal (IMC) dentro del rango normal, presentan acumulación de grasa visceral alrededor de los órganos y bajo porcentaje de masa muscular.
Estos factores favorecen la resistencia a la insulina, explicó la licenciada en Nutrición, Mariela Cano, jefa del Área de Nutrición del Hospital Ingavi del Instituto de Previsión Social (IPS).
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La diabetes –según la Organización Panamericana de la Salud– es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre (o azúcar en sangre), que, con el tiempo, conduce a daños graves en el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios.
En la semana del Día Mundial de la Diabetes, la nutricionista destacó que esta patología afecta a millones de personas en todo el mundo y representa uno de los principales desafíos para la salud pública. Aproximadamente la mitad de las muertes son atribuibles a la hiperglucemia que tienen lugar antes de los 70 años.
Según proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la diabetes será la séptima causa de mortalidad en 2030. La mayoría de las personas afectadas tienen diabetes de tipo 2, que solía ser exclusiva de adultos, pero que ahora también se da en adolescentes y niños.
En el país se registra una prevalencia de 10,6% de diabetes en la población adulta, de acuerdo con datos de la Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de Enfermedades no Transmisibles del 2023.
Consecuencias de ser falso delgado
Aunque la persona sea aparentemente “delgada” o tenga un IMC “normal” no significa que el organismo no pueda sufrir algún desbalance, explicó la licenciada Cano. El organismo puede comportarse como si fuera una persona obesa y tener las mismas complicaciones como resistencia a la insulina, dislipidemia, dijo.
Con relación a las personas que abusan con la comida rápida y no engordan, explicó que cada organismo es diferente, por lo tanto, lo que a una persona le hace bien, a otra puede no favorecerle del mismo modo.
Entre ellos, citó los factores como la genética, el nivel de actividad física, la alimentación, el sueño y el estrés influyen en cómo el cuerpo procesa los nutrientes y almacena la grasa.
Por eso, algunas personas pueden consumir grandes cantidades de comida rápida sin aumentar de peso visible, pero internamente acumular grasa visceral y alterar su metabolismo, dijo.
Explicó que esta diferencia puede explicar por qué el peso corporal no siempre nos muestra realmente el estado de salud.
La licenciada Cano insistió en que la prevención es la mejor herramienta para mantener la salud y el bienestar, especialmente en cuanto a nutrición y prevención de enfermedades como la diabetes tipo II.
Entre ellos, aconsejó cambiar hábitos es fundamental, lo que implica alcanzar y mantener un peso corporal saludable. Además, mantenerse físicamente activo y seguir un régimen alimentario saludable.
Esto incluye seguir una alimentación equilibrada, hacer ejercicios, descansar y mantener una buena salud mental. La salud no solo se refleja en la apariencia externa, sino que también depende de lo que ocurre en nuestro interior, dijo.