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Fallecidos por Covid-19, cifra sin comparación en tiempos de paz

 EN GUERRA. Bajas Covid representan cerca del 50% de las alcanzadas en tres años en el Chaco. PROYECCIÓN. Se estima que para noviembre se alcanzarían 16.000 muertes por coronavirus.

Con cerca de las 15.000 muertes por embates del Covid-19, la pérdida de paraguayos y paraguayas en proyección supera a la cantidad alcanzada en promedio año a la última contienda bélica del Paraguay. La cifra no tendría comparativos en época de paz, según historiadores. Se estima que hasta el 1 de noviembre el país llegará a 16.255 fallecidos, según datos del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), que representarían el 50% de los fallecimientos de soldados paraguayos en el Chaco, alcanzado en un año y ocho meses de pandemia, de mantenerse números a la baja en contagios.

Unos 33.000 paraguayos aproximadamente fallecieron en los tres años de contienda contra Bolivia, la Guerra del Chaco, desarrollada entre 1932 y 1935, donde participaron unos 100.000 soldados, entre las fuerzas militares, reservistas y hombres de la población en general. Las cifras corresponden indiscriminadamente a las partidas en combate en defensa del territorio nacional e incluyen las relacionadas con las condiciones adversas del territorio chaqueño.

Con respecto al número alcanzado con el Covid, Pedro Caballero, profesor de Historia de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, puntualiza que “en tiempos de paz, casi 15.000 muertos son números altos, sin duda, relacionados con una pandemia que también hace que sea excepcional”. En tanto, explica que los registros del Chaco no son estrictamente de las batallas. “El número aproximado que se tiene de muertos de 1932 a 1935 es de 33.000, se incluyen las personas que murieron en combate, también a raíz de las consecuencias de las heridas del combate, y las enfermedades que tuvieron que afrontar nuestros soldados, como la disentería. De hecho, una de las mayores causas de mortandad fue justamente lo relacionado con la sed, muerte blanca, como le dice Roa Bastos en su novela Hijo de hombre”, dice.

Mientras el historiador Herib Caballero refiere que fuera de las trincheras tras la independencia cantidad similar de fallecidos por coronavirus comparativamente es alta. “Con los fallecidos por Covid-19, se podría hablar de la cifra con más muertos de la época independiente”, subraya. Herib cita que el Paraguay pasó por la pandemia de 1840 de viruela, y la gripe española.

“La española no fue fuerte porque fue un fenómeno más urbano causando muertes en otros puntos del mundo, creo que si hubiésemos estado más urbanizados hubiese sido distinto”, explica. Entre otros antecedentes pero más lejanos, el historiador se refirió que registros más altos se tienen con el sarampión. “La epidemia del sarampión se presentó cuando empezó la Guerra de la Tripe Alianza, cayeron unos 2.000 infectados, que fueron llevados a Chaco’i y con fiebre y las condiciones falleciendo cruelmente. También con la viruela de 1840 murieron unas 4.000 personas sobre aproximadamente unos 10.000 habitantes”.

Con relación al Chaco, finalmente, Pedro Caballero comparte que la situación sanitaria era muy diferente. “Por ejemplo no existía un Ministerio de Salud, este se creó recién en 1936, en el gobierno de Rafael Franco, en la posguerra. Antes contaban con un servicio de sanidad militar y los insumos que tenían tampoco estaban en condiciones”, señaló. Y añadió: “El mayor enemigo de la Guerra del Chaco fue la sed, la muerte blanca como le dicen. Hoy día esta sería la corrupción, porque recursos se le dotaron al Estado, pero ya sabemos dónde terminaron”.



En tiempos de paz, casi 15.000 muertos son números altos, sin duda, relacionados con una pandemia que también hace que sea excepcional.
Pedro Caballero,

catedrático. Facultad de Filosofía UNA.

Con los fallecidos por Covid-19, se podría hablar de la cifra con más muertos de la época independiente.
Herib Caballero, historiador.

Medidas sanitarias
Durante la Guerra del Chaco, se registraron episodios de brotes epidémicos que llevaron a estrictas medidas de aislamiento, tratamiento en cohorte de pacientes y soldados capturados, fallecimientos y una campaña masiva de vacunación, según se cita en el material “Enfermedades y epidemias que afectaron al ejército en campaña y a la población civil en 1932”, del fascículo , de la Dra. María Elena Ramírez de Rojas, publicado por el Ministerio de Salud Pública y la Dirección de Documentación Histórica en 2018. Entre ellas se incluye un brote de fiebre amarilla en Nanawa, a inicios del combate, que llevó a la prohibición del ingreso de indígenas del Chaco a la capital y la creación de policía de foco en Asunción, Villa Hayes, Puerto Pinasco y Puerto Casado. También se realizó el aislamiento de prisioneros de guerra para evitar la expansión de la enfermedad a la población.

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