En este mes de setiembre en el que se recuerda la primavera y la juventud, se destaca que Paraguay cuenta con gran cantidad de jóvenes. De los 6,2 millones de personas que habitan la tierra guaraní, aproximadamente 24,7% son jóvenes, que equivale a 1,5 millones de personas de 15 a 29 años, de acuerdo a Instituto Nacional de Estadística (INE).
Así como es importante priorizar la educación de este sector de la población, también se resalta que se debe dar vital atención a su salud, en especial a su salud mental. Y para hacerlo se debe comenzar en las familias y el primer paso es la escucha.
Al realizar una mirada hacía la salud mental de los jóvenes paraguayos sobresale la preocupación sobre “los síntomas de ansiedad y depresión, las autolesiones, la conducta suicida, dificultades de regulación emocional y problemas relacionados con experiencias traumáticas”, explica el siquiatra, doctor Julio Torales.
Destaca que otros problemas que se ven están vinculados al sueño, los trastornos de la conducta alimentaria, el consumo de sustancias, el acoso escolar y las dificultades familiares.
Entre las principales recomendaciones que da el experto es saber qué piensan y sienten los hijos. “En las familias, probablemente una de las intervenciones más poderosas sea también una de las más sencillas: estar disponibles para escuchar. Escuchar antes de juzgar. Evitar respuestas como “no tenés motivos para estar triste”, “eso es una tontería”, “en nuestra época era peor” o “lo hacés para llamar la atención”.
Comentó que en una investigación de 2025, analizaron a 535 adolescentes de 12 a 18 años de Asunción y Central. “Encontramos tamizajes positivos para síntomas depresivos en el 50,3%, ansiedad en el 40,6% y síntomas de estrés postraumático en el 64,5%”, explicó el experto.
Otros datos que encontraron durante la investigación es que el 30,5% de los adolescentes reportó autolesiones no suicidas. “Las adolescentes presentaron una carga particularmente importante de estos problemas”, añadió .
Un factor preocupante, según el experto, es el incremento del suicidio. “En otro estudio que realizamos utilizando los registros oficiales de todo el país, identificamos 940 suicidios de niños y adolescentes entre 2004 y 2022. La edad promedio fue de aproximadamente 15 años. Los datos muestran una tendencia ascendente: la tasa de suicidio infantojuvenil pasó de 1,6 por cada 100.000 habitantes en 2010 a 3,0 por 100.000 en 2022. Es decir, prácticamente se duplicó”.
Acotó que lo más importante no es buscar una señal aislada, sino reconocer cambios significativos y persistentes respecto de cómo era habitualmente ese adolescente.
Explicó que la prevención inicia mucho antes de una crisis. “Comienza cuando conseguimos que un niño o un adolescente pueda decir “no estoy bien” y encuentre a un adulto que lo escuche, lo tome en serio y sepa cómo ayudarlo”.
tecnología. Sobre la influencia de las pantallas, Torales indicó que no se puede realizar una explicación simplista, ya que “la evidencia científica muestra una relación mucho más compleja”.
Destaca los beneficios de las tecnologías para el aprendizaje y el entretenimiento, pero alerta que el problema aparece cuando su utilización desplaza elementos esenciales para la salud mental, como dormir bien, hacer actividad física, estudiar, mantener relaciones presenciales o disponer de momentos de descanso.
“En nuestra investigación con adolescentes paraguayos encontramos que el bullying, la soledad y la inseguridad alimentaria estaban asociados con autolesiones y pensamientos suicidas. Esto es importante porque demuestra que no podemos reducir la salud mental adolescente a “un problema de pantallas”.
Indicó que hay determinantes familiares, escolares, sociales y económicos que también tienen un peso considerable.
Recordó que se dispone de la Línea 155, gratuita y disponible las 24 horas.