A 1 de enero pasado España contaba con 46.507.760 habitantes, lo que supone un 0,4 por ciento menos que un año antes, superior incluso a la registrada en el ejercicio precedente, cuando la población había caído el 0,19 por ciento.
Las causas de la menor población están en la salida de ciudadanos de España, tanto nacionales como extranjeros.
A lo largo de 2013 la cifra de extranjeros se redujo un 7,8 por ciento, hasta las 4.676.022 personas.
El saldo migratorio (diferencia entre quienes llegan a España y quienes se marchan) fue negativo el año pasado en 256.849 personas.
En concreto, llegaron 291.041 procedentes del extranjero y se marcharon 547.890, según el Instituto de Estadísticas.