Cada vez que se plantean obras públicas se presentan diversos intereses en juego. Esto es así porque toda sociedad está compuesta de sectores diversos a los que convienen o perjudican determinadas acciones.
La democracia permite que todas las voces sean escuchadas. Esa es la riqueza de un modelo abierto a la disidencia y la confrontación de ideas en el marco del respeto y la tolerancia.
De que esto es así, lo corrobora el proyecto del Metrobús en marcha. Desde que se dio inicio a la idea, se han oído voces diversas acerca del transporte imprescindible para buscar una solución al problema del traslado de los pasajeros y a la creciente congestión de las vías de acceso a la capital, así como la salida de la misma hacia las ciudades circunvecinas.
El último cuestionamiento nació esta semana de un grupo de comerciantes y frentistas de la calle 10 de Agosto, de San Lorenzo. La protesta se debió a que el itinerario inicial preveía que los vehículos articulados pasaran por otra arteria de circulación vehicular. Alegaron los manifestantes que la medida fue adoptada por el Ministerio de Obras Públicas sin haber consultado previamente con ellos.
Los que no están de acuerdo consideran que el paso del Metrobús por la calle en la que tienen sus negocios les perjudicará porque ya no habrá el flujo de gente que compra que actualmente existe.
La posición asumida por los que salieron a la calle a expresarse no ha tenido en cuenta que la Constitución, en su artículo 128, dice que “en ningún caso el interés de los particulares primará sobre el interés general”.
Cuando se emprenden acciones que apuntan a beneficiar a la mayoría suelen aparecer este tipo de situaciones. De hecho, la protesta de los de la calle sanlorenzana no es la primera en relación al proyecto: los del Mercado 4 tuvieron similar posición cuando supieron que los vehículos pasarían por ese centro de compras asunceno.
Lo claro y rotundo aquí es que el Metrobús tiene que circular cuanto antes porque será una solución para miles de usuarios del transporte colectivo que todos los días se trasladan de los lugares donde viven hasta la capital en vehículos obsoletos que a menudo apeligran sus vidas . Los ómnibus articulados serán un significativo avance y resolverán parte del problema del transporte público de pasajeros de Asunción y su área metropolitana.
Este es el interés general. Entonces, las pretensiones sectoriales tendrán que dar un paso al costado respetando la norma.
Lo que ahora hay que esperar es que el proceso que llevará a la implantación del Metrobús como medio de transporte se agilice. Cuanto más lentos sean los trabajos que han de permitir en algunos años reemplazar al menos parte del parque automotor de buses, más situaciones difíciles se van a presentar. Por lo tanto, por practicidad, hay que acelerar las tareas.