24 abr. 2024

“Es importante que profesionales indígenas tengan la oportunidad del trabajo digno”

Cristian Gómez es un enfermero indígena que logró terminar la carrera en la UNA tras mucho sacrificio. Su próxima meta es culminar el posgrado para ser docente universitario y luego especializarse en el área de pediatría.

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Me llamo Cristian Denni Gómez. Soy indígena, del pueblo Exent del Sur. Tengo 25 años y soy licenciado en Enfermería, egresado de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Desde hace un año trabajo en el hospital de Benjamín Aceval y ahora estoy estudiando didáctica universitaria porque me encanta enseñar.

Actualmente brindo charlas sobre promoción de la salud y me encargo de guiar a los chicos del bachillerato técnico en salud cuando visitan el hospital.

Travesía de estudiante

Culminar la carrera para mí fue todo un desafío, como sucede con muchos estudiantes de escasos recursos en nuestro país. Soy oriundo de Pozo Colorado, Departamento de Presidente Hayes, pero hace como 10 años nos mudamos con mi familia en busca de una mejor calidad de vida porque es muy difícil allá por la falta de acceso al agua potable, salud, educación, entonces nos aceramos al área urbana y vinimos a Benjamín Aceval. Somos dos hermanos y mis padres querían que podamos seguir estudiando.

Cuando terminé el colegio primero quería seguir la carrera de Medicina, pero como no tenía los recursos suficientes decidí estudiar Enfermería. Como tampoco podía pagar una universidad privada por acá cerca, opté por San Lorenzo en a la UNA, que igual es caro otra vez para lograr egresar.

Antes de comenzar a estudiar me fui al Instituto Nacional del Indígena (Indi), pero no me dieron mayor información. Cuando acudí a la UNA me comentaron que había un pase directo para los indígenas y entonces accedí a esa admisión y ahí comenzó toda mi aventura.

Me tocaba viajar todos los días desde Benjamín Aceval a San Lorenzo, donde estaba la facultad, y cuando tenía clases prácticas hasta el Hospital Nacional de Itauguá, además de que tenía que levantarme muy temprano para agarrar el primer colectivo, a las 04:00 de la mañana para llegar a tiempo. Todos los días tenía que agarrar dos colectivos, a la ida y a la vuelta; hacía trasbordo en Mariano Roque Alonso.

En mi época de universitario, durante cinco años, veía solo de mañana temprano a mis padres, cuando volvía ellos estaban durmiendo. Yo llegaba a las 22:00 por ahí. Ellos siempre me apoyaron, se dedican a la carbonería e hicieron todo lo posible para que no deje mis estudios, para sostener lo de mi pasaje y comida.

Tenía clases de lunes a sábado y había días en que tenía solo lo justo. Cobraba un subsidio del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), pero no siempre eso llegaba en fecha, por lo que me hacía retrasar con el tema de mis copias de estudio.

Trabajo de grado

Mi tesina de grado se trató sobre: “Nivel de satisfacción de pacientes internados frente al cuidado de enfermería, Hospital Indígena, Limpio-Paraguay”.

Ese trabajo presenté en la XV edición de las Jornadas de Jóvenes Investigadores, evento organizado anualmente por la Dirección General de Investigación Científica y Tecnológica (Dgict-UNA). Quedé entre los 40 seleccionados de los más de 600 trabajos. También fui elegido para presentarme en la Jornada de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM).

Eso iba a ser en Chile, pero por la pandemia que estaba muy fuerte en esa época no pude viajar. Entonces la presentación hice de forma virtual e igual tuve la oportunidad de compartir con estudiantes universitarios de diferentes países, como: Brasil, Argentina, Chile y Bolivia.

Fue una experiencia muy linda. Me sentí tan feliz porque nunca imaginé que con mi trabajo de investigación iba a llegar tan lejos.

Acceso al trabajo

Cuando terminé la carrera me costó muchísimo encontrar trabajo. Repartí mi currículum vitae por diversos lugares. Llegué a pensar ir a otro país si no encontraba trabajo en el rubro de mi profesión. Hasta que un día llegaron a mí la gente del diario Última Hora y tras publicarse mi historia me llamaron del Ministerio de Salud Pública para trabajar en el hospital de Benjamín Aceval, donde voy a cumplir un año.

Pasión por la enseñanza y pediatría

Este año tengo como meta terminar mi posgrado en didáctica universitaria. Me gusta mucho enseñar. Cuando dicen que hay que dar charlas yo ya directo entro ahí porque me encanta compartir los conocimientos que aprendí. En el área de salud hace falta mucho la promoción, educar a la población sobre la prevención. También quiero realizar otro posgrado en pediatría y en algún momento el doctorado. Tuve el privilegio de compartir con profesionales en la parte de urgencia pediátrica y desde ahí me empezó a gustar esa área.

Educación superior para los indígenas

En mi época casi los jóvenes indígenas no tenían tanto acceso a la educación superior, pero ahora veo que cada vez hay más estudiantes universitarios. Considero que el Estado debe abrir más puertas, sobre todo para los chicos que vienen del interior. La mayoría, sobre todo estudiantes de pueblos indígenas, al no tener ayuda para solventar sus estudios terminan rindiéndose.

Que en el Indi, por ejemplo, puedan aumentar el subsidio, además de cumplir con las fechas porque en el caso de quienes siguen carreras en universidades privadas, estas no perdonan con las fechas para pagar mensualidad y derechos de exámenes. Luego está el tema de conseguir trabajo; hay muchos jóvenes indígenas que terminan la carrera, pero no consiguen trabajo. Es muy importante tener profesionales indígenas que tengan la oportunidad de ocupar espacios públicos, de acceder a trabajos dignos luego de sacrificarse por varios años estudiando.

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