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Enfrentar las vulnerabilidades para transitar al desarrollo

La llegada de la pandemia demostró las profundas debilidades regionales. América Latina fue una de las zonas más beneficiadas por el boom de las commodities, que se extendió desde inicios del presente siglo; sin embargo, sus actuales condiciones económicas, sociales y ambientales muestran que ese buen desempeño no se distribuyó ni permitió sentar bases firmes para el desarrollo en la mayoría de los países. Paraguay no fue una excepción, ya que mostró altos niveles de crecimiento del producto, pero a pesar de ello la pandemia lo encontró desprovisto de instrumentos para enfrentar la crisis económica, sanitaria y política que generó. El Atlas de Vulnerabilidades muestra las profundas debilidades que obstaculizan la recuperación económica pos-Covid. Es urgente que las autoridades tomen conciencia de estos datos y propongan políticas.

Esta semana fue presentado el Atlas de Vulnerabilidades, que consiste en una plataforma interactiva creada por dos organizaciones de la sociedad civil –Latindadd y Jubilee USA Network– con información de los países latinoamericanos con importantes indicadores de diferentes dimensiones de la vida de las personas, como el trabajo, la salud, la educación, la protección social, el contexto macroeconómico y ambiental de cada uno de los países.

Paraguay está incorporado en el Atlas con información que muestra de manera integral y holística las principales características de su trayectoria socioeconómica en los últimos años.

Para el Banco Mundial, nuestro país se ubicó en el escenario internacional como país de ingreso medio alto, gracias al importante crecimiento del PIB en los últimos años.

Sin embargo, esta trayectoria positiva del PIB por más de una década fue insuficiente para garantizar empleos de calidad y los recursos tributarios suficientes que permitiesen contar con políticas universales de salud, educación, protección social y con instrumentos de desarrollo productivo eficaces.

La pandemia encontró al país con altos niveles de informalidad laboral, sin seguro de desempleo, sin instrumentos para apoyar a las mipymes, principales generadoras de empleo, con un sistema de salud y de protección social excluyente y de baja calidad y condiciones educativas que impidieron mantener al menos mínimamente el proceso educativo.

A las precarias condiciones materiales se agrega la corrupción e impunidad que permitieron a la élite política y económica tomar decisiones, incumplir las normas y desviar recursos públicos hacia intereses privados, dejando a la población a su suerte.

Este conjunto de vulnerabilidades impactó de manera directa en las personas a lo largo de toda la pandemia y seguirá teniendo efectos en los siguientes años de no implementarse medidas estructurales y de largo plazo.

El alto nivel de letalidad de la pandemia dejará huellas indelebles en la salud mental y en la economía de los hogares paraguayos.

De hecho uno de los indicadores disponibles a la fecha muestra que el ingreso laboral en 2020 retrocedió a del mismo nivel de 2001.

A la caída del ingreso hay que agregarle el endeudamiento que posiblemente se acentuó, tanto por la necesidad de enfrentar los gastos en salud como consecuencia de la necesidad de mantener el consumo en el hogar o el emprendimiento económico.

El Atlas de Vulnerabilidades muestra de manera nítida las profundas debilidades que obstaculizan la recuperación económica pos-Covid y la construcción de un camino sostenible hacia el desarrollo.

Es urgente que las autoridades tomen conciencia de estos datos y propongan políticas que nos permitan encauzar el rumbo para beneficio de todos.

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