A largas filas en la farmacia para enfrentarse a la falta de medicamentos en el hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) se suman las escasas ventanillas abiertas y un sistema de información que, en muchos casos, no funciona. La frustración de quienes dependen de estos servicios es la constante.
Jorge Vega, paciente habitual, grafica el suplicio de los asegurados con su situación: “Yo vine la semana pasada y no hay medicamento. Debo retirar cuatro medicamentos que no tienen. Hoy vine, pero no sé si va a haber ahora”. Vega refiere que hace cuatro meses no consigue los fármacos que necesita para su tratamiento, pero igual debe asistir para que conste que él sí sigue acudiendo; de lo contrario saldría del listado y debería volver a consultar, y ahí seguiría otro pesado camino, el de conseguir una cita con el médico tratante, relata a Última Hora.
Para Vega, la comunicación es otro obstáculo. Intentar averiguar por teléfono o WhatsApp si hay disponibilidad de medicación resulta poco eficiente: “Y te contestan a veces en el día. Vine hoy porque me dijeron que sí, pero hasta llegar a ventanilla no voy a saber porque los que atienden no tienen la información precisa para nosotros”.
El paciente describe también la lentitud del sistema: Una sola persona recibe y entrega los pedidos, sin personal administrativo que agilice la operación. El asegurado siente una gran impotencia y se describe a sí mismo casi dentro de un juego macabro: “Parece que todo esto es a propósito, un sistema lento para atender a menos pacientes para hacer rendir los medicamentos, porque no tienen en la cantidad necesaria”. Jorge Vega es un paciente que pasó por operaciones cardiacas y lleva unos cuatro baipases.
Por su parte, Lidia González, paciente con diabetes y cáncer, enfatiza la falta de claridad en la organización: “La farmacia debe mejorar. Hay varias filas y uno como paciente tiene que venir a preguntar. Y no todos saben, a veces, entre pacientes no sabemos. Uno forma la fila, espera mucho tiempo y resulta que no, no es esta. Hay desorden. Tienen que haber ventanillas que indiquen dónde se recibe y en otras dónde se entrega”, lamentó.
La demora afecta directamente la continuidad de los tratamientos: “Y lo más triste es que a veces uno espera y llega allá y te dicen no hay medicamento”, señaló Lidia y resaltó que el tratamiento no se puede cortar y entonces no queda otra que comprar.
Otro punto es el laboratorio. Un hombre se toma de la cabeza, varios de los pacientes llegaron desde las 04:00 de la madrugada, esperan horas con el ayuno solicitado para varios estudios. No hay otra, la atención es por orden de llegada y están habilitados unos 10 puntos de tomas de muestras para la atención de unas 400 personas al día. En el lugar, efectivamente, asisten esos 400 usuarios y en el día se sobrepasa siempre en número.
Los asegurados apuntan a la falta de políticas administrativas que busquen una solución de verdad. “No habilitan todas las ventanillas, si nos quejamos o sale en la prensa se abren algunas más”, refirieron los asegurados presentes.
El gerente de Salud, Derlis León, respondió a ÚH esta mañana que estaba de reunión y pidió solicitar otro vocero en Prensa, seguimos aguardando la designación para tener una respuesta para los asegurados.