Por Justiniano Riveros
CONCEPCIÓN
Desde hace 30 años, Juana Evangelista Bobadilla Santander, de 43 años, vive encerrada en una pequeña habitación sin agua, luz ni tampoco ventilación en la localidad de San Juan, departamento de San Pedro, a 44 kilómetros de Concepción.
A los 13 años empezó a experimentar problemas mentales, según sus familiares, quienes aseguran que la trataron durante algunos años. Al no encontrar mejoría, no hallaron otra salida que encerrarla en la precaria pieza.
Allí permanece en condiciones infrahumanas. Aseguran que ella no acepta ropas ni colchones, por lo que vive como un animal.
Natividad Santander, madre de la mujer, sostiene que han gastado todos los bienes materiales que tenían, buscando solución al problema de su hija, pero que no lo lograron. Admite que siente vergüenza para mostrar la condición de su hija, “pero que no existe otra forma de tenerla, pues suele ser violenta y rompe toda su ropa y colchones”.
Natividad cuenta que su esposo está enfermo y que las condiciones económicas no permiten que continúe con su tratamiento. La mujer manifiesta que es un sueño para ella ver a su hija compartir con su familia.
ASISTENCIA. Integrantes del Departamento de Salud Mental de Concepción estuvieron con la paciente y, según la siquiatra Delma Argüello, existen posibilidades de recuperación o al menos de mejorar su condición de vida. “Debe ser un tratamiento riguroso y un poco prolongado para que la paciente pueda recuperar y salir del cuadro”, indicó.
Por su parte, la Hna. Viviana, presidenta del Departamento de Salud Mental, indicó que son varios los casos que se presentan en el departamento de Concepción, pero que de igual forma asisten a esta paciente, pues queda cerca de la ciudad.
Unas 590 personas con enfermedades mentales están registradas por el Departamento de Salud Mental de Concepción que a pesar de la falta de recursos son asistidas.