La despedida fue presidida por el cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, con la presencia de Gabriel Escobar, obispo del Vicariato Apostólico del Chaco, además de miembros de la comunidad educativa, ex alumnos, colaboradores y fieles que acompañaron la última despedida del sacerdote jesuita.
El padre Montero Tirado tenía más de 50 años de labor pastoral en Paraguay. El cardenal Martínez destacó su misión pastoral, educativa y pública del sacerdote jesuita, haciendo énfasis en su compromiso con la Iglesia y la sociedad.
“Acompañante de ejercicios espirituales y escritor, expresamos nuestros más sentidos pésames, así como nuestra solidaridad y cercanía espiritual a sus familiares y amigos, en nuestro Señor Jesucristo”, expresó el purpurado en un mensaje para toda la comunidad, al recordar el servicio del padre en la Conferencia Episcopal, la Dirección Arquidiocesana de Educación Católica (DECA) y la Red Ciudadana Pro Niñez y Adolescencia.
El purpurado también resaltó su presencia constante en el debate público y en los medios de comunicación.
“Ayudó a iluminar la realidad nacional con una mirada crítica, creyente y comprometida”, señaló, aludiendo especialmente a sus columnas de opinión y a sus participaciones en televisión, radio y en Radio Cáritas, desde donde acompañó procesos sociales con palabra serena y firme.
Concluida la misa, se anunció el traslado para el sepelio en el Cementerio de los Jesuitas, ubicado en el Centro de Espiritualidad de Santos Mártires, en Limpio.
“Nos unimos en oración al Padre Eterno y a nuestra Madre, la Virgen Santa María, para que reciba en sus brazos a este hermano y servidor de Cristo. Que el Señor lo acoja en su Pascua eterna y conceda consuelo y esperanza a quienes hoy sienten su partida”, expresó el cardenal al invitar a transformar el dolor en gratitud por el fecundo testimonio de vida del padre Jesús Montero Tirado.
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Promotor
El padre Jesús Montero Tirado nació en 1934. Fue parte de la Compañía de Jesús. Llegó al Paraguay a mediados de la década de 1970 en una misión centrada principalmente en la educación paraguaya.
Se lo recuerda como un gran promotor de la educación pública, el pensamiento crítico y la formación integral. Integró el Consejo Nacional de Educación, defendiendo la justicia y la equidad en la enseñanza.
Se desempeñó como docente y director en varias instituciones, inspirando a los jóvenes a comprometerse con la realidad del país llamándoles ‘‘héroes de la justicia y del amor’’.
Además, realizó una labor pastoral en comunidades vulnerables y colaboró con medios de comunicación, ofreciendo reflexiones sobre educación y sociedad.
‘‘Agradecemos por la vida y vocación de este gran compañero, por su testimonio de incansable dedicación a la misión’’, señalaron desde Jesuitas del Paraguay.