“El Señor de los Anillos” se estrenó en el emblemático barrio West End, de Londres, en el Theatre Royal. La Tierra Media se ha convertido en realidad con el musical más caro y espectacular de la historia en ese país. Con un presupuesto de 18,6 millones de euros, la popular trilogía de Tolkien cobró vida de la mano del director y guionista británico Matthew Warchus.
El decorado, que extiende sus bosques hasta la platea, la mágica desaparición de Frodo cuando se pone el anillo, los fantasmagóricos jinetes de negro, una araña gigante y viento artificial, son algunos ejemplos de esta puesta en escena.
El descenso desde los árboles de la princesa élfica Galadriel, los efectos especiales, las montañas y los valles conseguidos gracias a las subidas, las bajadas y los giros de un dispositivo giratorio que abarcan todo el escenario, o la recreación de los orcos, consiguen hacer del escenario un mundo alternativo.
Aunque gran parte del contexto no se incluye en la trama, la idea central es clara: el joven hobbit Frodo hereda un anillo de su tío, que resulta ser el instrumento de poder absoluto que permitiría al Señor Oscuro de Mordor gobernar la Tierra Media. La música del compositor indio A.R. Rahman, el grupo Varttina y Christopher Nightingale contribuyen a reforzar la atmósfera.
Los actores que dan vida a los hobbits se mezclan con el público antes de empezar la función, mientras son los siniestros orcos los que provocan los gritos de los más pequeños en el segundo entreacto. EFE