Según datos preliminares, unas 150 familias ya fueron evacuadas, mientras que otras 160 están aisladas.
El corresponsal Graviel Benítez señaló a NPY que la situación se mantiene crítica y que cerca del 50% de la ciudad ya fue inundada, lo que provocó que varias familias sean evacuadas a zonas altas.
Asimismo, en algunos distritos las clases fueron suspendidas momentáneamente ante la dificultad de los alumnos y docentes para llegar a las escuelas, sobre todo en áreas rurales.
Se estima que, en las próximas horas, el nivel del río Paraná podría experimentar una subida, lo que puede aumentar los efectos de la crecida, en el marco del fenómeno de El Niño.
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En el área rural se intensifican trabajos con maquinarias para tratar de ayudar a escurrir el agua.
Además, en la zona existen arroyos que cuentan con gran cantidad de agua, y con la acumulación de agua tras las lluvias de los últimos días, se han desbordado.
Pequeños productores de la zona demuestran preocupación porque los animales deben ser alimentados, a la par de buscar refugios para mantenerlos a salvo.
Incluso, en una región se registró mortandad de animales vacunos y los ganaderos señalaron que hacen un gran esfuerzo para conseguir lanchones y poder llevar a los animales a lugares altos.
Solidaridad
La solidaridad también se percibe en esta situación. En San Ignacio, varios jóvenes están juntando alimentos no perecederos y abrigos para niños.
En el caso de las mascotas, en Ayolas, el grupo de voluntarios SOS Ayolas Bienestar Animal, realiza un trabajo de rescate de los diferentes animales que han sido dejados atrás por sus dueños.