Desde finales de septiembre, estudiantes de entre 15 y 18 años bloquearon cientos de liceos y colegios para denunciar la falta de reemplazo de profesores ausentes y horarios sobrecargados, así como aulas deterioradas e incapaces de soportar el aumento de las temperaturas.
“Lo único que pedimos es poder trabajar y tener buenas condiciones de trabajo, simplemente”, resumió Loan, alumna de último curso de liceo o secundaria, durante la manifestación en Marsella. En Nantes, la pancarta de cabecera de la marcha rezaba: “Escuelas sin dinero, país sin futuro”.
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El malestar sobre la situación existe desde hace años, especialmente desde la adopción del sistema de acceso a estudios universitarios Parcoursup visto como elitista y poco transparente.
Pero las últimas olas de calor que dejaron altas temperaturas dentro de las aulas y el informe Pisa, donde los alumnos franceses registraron su nivel más bajo desde el año 2000, recrudecieron la preocupación.
Para pedir más medios, unas 256.000 personas manifestaron en Francia a llamado de asociaciones estudiantiles y sindicatos, según las autoridades, cifra que las organizaciones convocantes elevaron a 450.000. Las marchas discurrieron en su mayoría pacíficamente, con disturbios puntuales en ciudades como París, Lyon o Rennes.
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Sindicatos, padres y universitarios acompañaron en esta ocasión a los estudiantes de liceo o secundaria para garantizar una jornada en calma después de los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad registrados en las últimas semanas y que le valieron críticas al gobierno de “represión policial”.
“La Generación Z se levantó y quiere que la escuchen”, declaró Lilia, una joven de 19 años que manifestó en París por su hermano menor y sus primos, y espera que el presidente centroderechista, Emmanuel Macron, escuche a la juventud, “en lugar de financiar guerras”, en referencia a un aumento del gasto militar.
Macron convocó a miembros clave de su gobierno, entre ellos su primer ministro Sébastien Lecornu, para abordar el martes por la noche la situación, indicó una fuente del Ejecutivo
Pérdida de mano y dientes
A menos de siete meses de la primera vuelta de la elección presidencial para elegir al sucesor de Macron y que la líder ultraderechista, Marine Le Pen, encabeza en los sondeos, las protestas se invitaron al debate político.
Incluso el presidente estadounidense, Donald Trump, a quien los sondeos colocan en dificultades en los comicios de medio mandato en su país en noviembre, culpó de los disturbios en Francia al “islam” y a la “inmigración masiva fuera de control”.
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En Francia, el gobierno y los partidos de derecha y extrema derecha acusaron en cambio al partido de izquierda radical La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon de querer “sembrar el caos” de cara a la presidencial.
Y la oposición de izquierdas culpó al gobierno de reprimir las protestas.
Un joven de 15 años perdió una mano el lunes cuando, según una fuente sindical policial, recogió una granada de dispersión en Lens. Otros estudiantes perdieron la visión de un ojo o dientes en cargas de las fuerzas de seguridad.
“No podemos dejar ningún margen de tolerancia a la violencia”, afirmó Lecornu, durante una tensa sesión de control al gobierno en el Parlamento, en la que calificó de “mentiras” hablar de “instrucciones políticas de represión policial” y evocó “accidentes”.
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"¿Accidentes? Señor primer ministro, no tiene nada más que decir (...) ¡Ha perdido la razón!”, subrayó el diputado ecologista, Benjamin Lucas-Lundy, quien acusó al gobierno de permitir el uso de “armas de guerra” contra los estudiantes.
Desde el inicio del movimiento, el gobierno afirma que 215 estudiantes resultaron heridos, así como 85 miembros del personal docente y 715 policías. Más de 5.000 personas, en su mayoría menores, fueron detenidos.
La policía abrió una decena de investigaciones internas a agentes, entre ellas una este martes tras la difusión de un video que muestra a un policía de paisano que parece tocar el pelo y el pecho de una joven que había sido detenida en Metz.
La justicia imputó este martes a uno de ellos por actos de violencia por herir gravemente en la cara a Eden, de 14 años, al noroeste de París tras disparar con un lanzador de balas de defensa, indicó la fiscalía.
Fuente: AFP.