Aunque la legislación alemana ya contempla penas de hasta cinco años de prisión para quienes fuercen un matrimonio contra la voluntad de una de las partes, el proyecto de ley tipifica por primera vez el delito de manera específica.
La legislación consideraba hasta ahora los matrimonios forzosos como “grave coacción”, y el proyecto de ley, aunque no incrementa las penas, facilita la persecución jurídica de quienes fuercen un matrimonio contra la voluntad de uno de los contrayentes.
La ministra alemana de Justicia, la liberal Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, reconoció, sin embargo, que la aplicación de la nueva ley “se verá dificultada también en el futuro” por la actuación de las familias de los contrayentes.
En unas declaraciones en televisión calificó de “cambio y mejora importante” el hecho de que la nueva ley contemple el derecho a retornar a Alemania de aquellas víctimas de un matrimonio forzoso que se realiza en el extranjero.
El nuevo proyecto de ley, que deberá ser aprobado por el Bundestag, tiene su origen en los casos generalmente de jóvenes turcas o de origen árabe que son obligadas por sus familias a contraer matrimonio contra su voluntad en Alemania o en el extranjero.