13 abr. 2024

El desarrollo de los niños

El Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) con su Plan de Transformación Educativa está imponiendo a los niños la perversa ideología de género.

El artículo 54 de la Constitución Nacional, sobre la protección del niño, dispone que “la familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de garantizar al niño el desarrollo armónico e integral...”

El presidente Mario Abdo Benítez ha dicho públicamente en la OEA que mientras él sea presidente las puertas de Paraguay estarán abiertas para la Agenda 2030 de la ONU. Dicha Agenda marca, como objetivo 5, la ideología de género, la cual, contra las evidencias espontáneas y científicas, afirma estúpidamente que la biología y la naturaleza no definen la sexualidad de mujeres y varones, sino la cultura.

Es decir, nuestro Gobierno y consecuentemente el Ministerio de Educación y Ciencias y su Plan de Transformación Educativa, al asumir la Agenda 2030, están imponiendo a los niños la perversa ideología de género.

Perversa: Porque negando la realidad de nuestra biología, impide que los niños puedan conocer y comprender correctamente su propia naturaleza humana; porque al promover entre los niños la posibilidad de cambiar de sexo, están promoviendo la ruptura de su identidad e integridad biológicas, anatómicas y fisiológicas; porque promueve el aborto, asesinando en el vientre de las madres a criaturas inocentes e indefensas; porque desintegra el ser de los niños eliminando en su desarrollo la dimensión espiritual; porque viola el derecho de los niños al desarrollo integral y, finalmente, porque los promotores de la ideología de género violan la Constitución Nacional.

Más aún. Los promotores de la Agenda 2030 y de la perversa ideología de género violan el mandato constitucional que garantiza a los niños el “desarrollo armónico”.

El sentido común y desde luego la Pedagogía como “ciencia y práctica de la educación”, la ética y la moral condenan como violencia y corrupción de menores el adoctrinamiento a los niños para inducirlos e introducirlos en actos sexuales propios de adultos, quienes están obligados a tener capacidad de responsabilidad y razonables conocimientos de ética y moral, que ciertamente los niños no tienen ni pueden tener.

Adjudicar a los niños los mismos derechos que a los adultos es un barbarismo destructor de su proceso de desarrollo, porque rompe su frágil equilibrio y armonía, destruyéndoles bruscamente su proceso de lenta y progresiva maduración sicológica, con efectos tan dramáticos como provocación de estados depresivos y suicidios infantiles, lo que está sucediendo en países que ejecutan la Agenda 2030 y la ideología de género.

Desarrollo armónico significa desarrollo equilibrado de las cuatro dimensiones esenciales constituyentes del niño y de todos sus componentes, respetando su identidad biológica y apoyando el pleno desarrollo de su personalidad. Por ejemplo, no es armónico desarrollar el cuerpo, con alimentación de calidad, con ejercicio constante y no desarrollar su mente, su capacidad de pensar y amar y su potencial espiritual y de sociabilidad.

Es evidente que la ideología de género destruye el desarrollo armónico de los niños, teniendo en cuenta que obsesiona a sus víctimas con la hipersexualización, a costa incluso de su identidad biológica y corporal, que sobreestima los sentimientos y el placer, despreciando la razón, imponiendo a los niños un concepto de cultura que ignora el valor de las ciencias y sus conocimientos consolidados. Hay que ser honestos y reconocer que la ideología de género es el peor subproducto de la caduca y primitiva corriente filosófica, llamada posmodernidad.

Es hora de que los responsables de la educación nacional dejen de violar la Constitución y defiendan los derechos de los niños y sus padres.

Más contenido de esta sección
Las ventas al público en los comercios pyme de Argentina cayeron un 25,5% interanual en febrero pasado, golpeadas por la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores a causa de la elevadísima inflación, y acumulan un declive del 27% en el primer bimestre del año, según un informe sectorial difundido este domingo.
El mandatario decidió crear el fondo nacional de alimentación escolar esperando un apoyo total, pues quién se animaría a rechazar un plato de comida para el 100% de los niños escolarizados en el país durante todo el año.
Un gran alivio produjo en los usuarios la noticia de la rescisión del contrato con la empresa Parxin y que inmediatamente se iniciaría el proceso de término de la concesión del estacionamiento tarifado en la ciudad de Asunción. La suspensión no debe ser un elemento de distracción, que nos lleve a olvidar la vergonzosa improvisación con la que se administra la capital; así como tampoco el hecho de que la administración municipal carece de un plan para resolver el tránsito y para dar alternativas de movilidad para la ciudadanía.
Sin educación no habrá un Paraguay con desarrollo, bienestar e igualdad. Por esto, cuando se reclama y exige transparencia absoluta en la gestión de los recursos para la educación, como es el caso de los fondos que provienen de la compensación por la cesión de energía de Itaipú, se trata de una legítima preocupación. Después de más de una década los resultados de la administración del Fonacide son negativos, así como también resalta en esta línea la falta de confianza de la ciudadanía respecto a la gestión de los millonarios recursos.
En el Paraguay, pareciera que los tribunales de sentencia tienen prohibido absolver a los acusados, por lo menos en algunos casos mediáticos. Y, si acaso algunos jueces tienen la osadía de hacerlo, la misma Corte Suprema los manda al frezzer, sacándolos de los juicios más sonados.
Con la impunidad de siempre, de toda la vida, el senador colorado en situación de retiro, Kalé Galaverna dijo el otro día: “Si los políticos no conseguimos cargos para familiares o amigos, somos considerados inútiles. En mi vida política, he conseguido unos cinco mil a seis mil cargos en el Estado...”. El político había justificado así la cuestión del nepotismo, el tema del momento.