21 oct 2026

Discriminación

Un fallo de la Sala Constitucional de la Corte Suprema pone en evidencia algunas normas discriminatorias ya superadas con la actual Carta Magna, pero que aún figuran en la legislación.

Es que nuestra Constitución dice que todos los hijos son iguales ante la ley, algo que a nosotros nos parece normal. Sin embargo, en pasadas Constituciones existía una diferencia muy notable entre los hijos nacidos dentro del matrimonio y los que nacían fuera de él.

Según el actual Código Civil, para que una persona pueda reclamar el reconocimiento de la filiación luego de fallecido el padre, debe tener lo que llaman “posesión de estado”, caso contrario, no corre la acción; es decir, que sea tratado como hijo por el supuesto padre, también por la propia familia o la sociedad.

Según la resolución, esta norma restringe la posibilidad de que se pueda acceder a una prueba de ADN, algo fundamental para confirmar si es o no hijo de la persona fallecida.

En mayoría, los ministros del Máximo Tribunal dicen que se viola el derecho a la identidad, que, a su vez, frustra el ejercicio de los demás que derivan de él. Y van sumando otros, tales como la investigación de paternidad, señalado en el artículo 53 de la Constitución.

La norma atacada establece una clara discriminación entre hijos matrimoniales y extramatrimoniales, algo que ya no tendría que darse. La evolución de los derechos hace que en esta época considerar diferentes a las personas por su origen es totalmente irracional.

No obstante, esta situación sigue establecida en nuestra legislación, pese a que ya pasaron 34 años de vigencia de la actual Ley Suprema, que prohíbe todo tipo de discriminación, sean estos por motivos étnicos, de sexo, edad, religión, condición social y preferencias políticas.

Es más, apenas se dio la nueva Carta Magna, hubo un cambio en la legislación civil respecto a los derechos de familia y eliminaron esta odiosa discriminación acerca de los hijos matrimoniales y extramatrimoniales, naturales o bastardos, como les decían también, lo que es mucho más repudiable.

Además, se sumó la cuestión del apellido, ya que, si un niño no era reconocido por el padre, solo podía tener un apellido, lo que hacía que el niño sufriera al saberse que “no tenía papá”. Ahora, para evitar esta situación, se colocan los apellidos de la madre y si solo hay uno, se duplica. Una solución eficaz.

Uno de los ministros, en su voto, explica que la exigencia de la “posesión de estado” era entendible cuando no existía la prueba de ADN, ya que solo de esa manera se podía saber si realmente era o no su hijo. Ahora, con esta evidencia científica que da un nivel de certeza superior al 99%, esto es casi absurdo, porque la conclusión aclara totalmente cualquier duda que pudiera existir.

La posición minoritaria de la Corte va más hacia la familia que queda y al estado de incertidumbre en el que están los familiares debido a que, con ello, en cualquier momento podría aparecer el hijo no conocido.

En fin, de esta manera, en mayoría, los ministros dicen que esta norma es inconstitucional y no puede ser aplicada al caso concreto. Creo que, con esto, hicieron lo suyo al evitar que se aplique esta normativa totalmente discriminatoria contra la persona en el juicio.

La cuestión está en que ahora deben ser los parlamentarios los que tienen que trabajar para eliminar finalmente esta norma aún vigente. Es que, en vez de debatir cualquier otro tema, principalmente partidario como acostumbran, sería bueno que se pongan a actualizar la legislación, en especial aquellas que hacen diferentes a las personas.

Nuestra Constitución actual es la mejor que tuvimos de las cinco que nos rigieron. Costó bastante esfuerzo superar una dictadura de 35 años para ganar los derechos que tenemos para no ser discriminados, para tener finalmente la libertad.

Por eso, es menester que también las leyes se adecuen a ella. No solo esto, tenemos que mentalizarnos para que, como ciudadanos, superemos de una vez por todas la discriminación hacia otras personas por el motivo que fuera.

Un factor por demás importante para ello es la educación. Esa es la clave y, en ese sentido, tenemos bastante camino por recorrer aún como país.

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