Editorial

Desigualdad e informalidad son los obstáculos para el desarrollo

Un reciente informe del BID da cuenta de la situación de Paraguay en varios indicadores. Este informe realizado para la región latinoamericana presenta tendencias y detalles que no difieren de los datos oficiales que se pueden obtener de las encuestas de hogares y otros instrumentos similares existentes en el país. Entre los principales hallazgos se encuentran los altos niveles de desigualdad e informalidad económica. Estos problemas constituyen un obstáculo para el crecimiento a largo plazo, la cohesión social y la gobernabilidad. No habrá desarrollo mientras el mercado laboral no garantice ingresos para llevar una vida digna y condiciones que aseguren protección. Las desigualdades constituyen un obstáculo para el crecimiento económico y la gobernabilidad, por lo que cualquier posibilidad de crecimiento a largo plazo y paz social dependen de su reducción.

Si bien ambos indicadores miden problemas diferentes, tienen un vínculo muy cercano, ya que el trabajo y los ingresos laborales constituyen uno de los mecanismos más importantes para la reducción de la desigualdad económica. En la medida en que el trabajo permita a las personas tener movilidad social a través de las mejoras en sus niveles de ingreso, la desigualdad económica medida por el índice de Gini tenderá a bajar.

Sin embargo, si el trabajo es precario, no cuenta con seguridad social, no hay mecanismos de protección como un seguro de desempleo o un seguro agroclimático, la posibilidad de que los ingresos laborales constituyan un instrumento eficaz en la reducción de las brechas se reduce. Paraguay no cuenta con ninguno de estos dos mecanismos, mientras que la seguridad social es de baja cobertura. El informe señala que Paraguay tiene uno de los niveles de informalidad más altos de la región, solo por detrás de México.

En Paraguay, además, el crecimiento económico no tiene un gran efecto multiplicador en el mercado laboral. En los últimos años, el crecimiento del 4% promedio anual del PIB no fue suficiente para mantener los niveles de empleo, ingreso y cobertura de la seguridad social. El informe del BID señala que Paraguay es uno de los países en donde aumentó la desigualdad desde el 2012.

A esto se agregan los altos niveles de volatilidad económica de los últimos años. La incertidumbre constituye un obstáculo fundamental en las decisiones de los agentes económicos. Cuando el desempeño económico se mueve con tantos altibajos y los empleos son precarios o vulnerables, ni las familias ni las empresas toman riesgos en términos de aumentar sus activos, invertir o endeudarse para aumentar el capital humano, vivienda o ampliar el negocio.

La pandemia mostró una consecuencia más de la informalidad. Mientras que la mayoría no tiene condiciones para reducir su exposición al riesgo del coronavirus porque no cuenta con mecanismos de protección social, una reducida parte de la población logra mantenerse al margen de los efectos negativos. El grupo que probablemente será afectado es el de la población mayor de 60 años, que al no contar con pensión o jubilación deberá salir a trabajar con altos niveles de riesgo.

Otro caso emblemático es el de Ciudad del Este, que a pesar de la riqueza que se genera en el distrito y en el departamento, una importante proporción de la población cuenta con empleos sumamente precarios y dependientes de las decisiones de un país vecino y no de su propio país. No hay peor indicador de soberanía nacional que la dependencia de otro gobierno para lograr alimentarse.

Paraguay debe replantearse su modelo de desarrollo a modo de garantizar que las personas adultas tengan cobertura de seguridad social y seguro de desempleo. No habrá desarrollo mientras el mercado laboral no garantice ingresos para llevar una vida digna. Sin un mercado laboral que funcione en beneficio de los trabajadores tampoco habrá posibilidad de reducir las brechas. Está de más decir que las desigualdades constituyen un obstáculo para el crecimiento económico y la gobernabilidad, por lo que cualquier posibilidad de crecimiento y paz social dependen de su reducción.

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