La política industrial del Paraguay atraviesa un momento de definición crítica, pero debería estar supeditada casi exclusivamente a la renegociación de la tarifa de Itaipú, asegura el ingeniero experto en energías Victorio Oxilia, quien analizó el panorama energético del país en el marco de su participación en el Streaming de ÚH, Letras Chicas. El experto mencionó que la falta de previsibilidad sobre el costo futuro de la energía ha invalidado acuerdos que, a todas luces, fueron oficializados a destiempo.
El debate cobra relevancia luego de que el Gobierno derogara cuatro decretos (N° 5306, 5307, 5860 y 5861) que establecían tarifas eléctricas preferenciales y condiciones especiales para las denominadas “industrias convergentes” (criptominería, inteligencia artificial y producción de hidrógeno verde). Para el especialista, estos fueron emitidos a destiempo. “Estos decretos salieron a destiempo, ya que no podemos definir tarifas sin tener un panorama claro sobre Itaipú”, enfatizó.
Oxilia afirmó que el problema de fondo es la desconexión entre la urgencia de cerrar contratos de largo plazo y la ausencia de una tarifa binacional consolidada. “¿Cómo calcular tarifas a futuro, pensando en 10 o 15 años, si no tenemos el costo de la energía que me puede garantizar en los próximos 10 o 15 años?”, cuestionó Oxilia al evaluar la pertinencia de haber publicado los decretos energéticos sin un Anexo C definido.
“Los valores de USD 37 MWh al ser energía garantizada se vuelve USD 44 MWh. Si la tarifa de Itaipú baja en torno al costo del 10 MWh, esta energía garantizada, que es lo que interesa a las industrias, queda en torno a los USD 28 MWh. Por eso es muy prudente esperar por esta definición del Anexo C para definir la política energética”, expresó.
INVERSIONES SIN CERTEZAS. El escenario es cada vez más complejo para la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), entidad que según el ingeniero, enfrenta una situación financiera ajustada. Oxilia advierte sobre la presión ejercida al buscar acuerdos que garanticen a empresas privadas condiciones inamovibles por más de una década sin contar con el respaldo de un costo energético estable.
El especialista insistió en que este tipo de acuerdos debería firmarse una vez que se sepa cuál va a ser la tarifa Itaipú. Al respecto, enfatiza que esos decretos salieron a destiempo, pues el tema tarifario en Paraguay implica un compromiso de pago que supera en complejidad financiera y estabilidad a lo que ocurre en la binacional. Según Oxilia, si realmente se llega a una negociación en la que la tarifa es baja, entonces allí podemos conversar de una política industrial.
HORIZONTE. No obstante, el horizonte energético plantea desafíos técnicos significativos. Aunque la energía de Itaipú sigue siendo fundamental por su costo competitivo, las alternativas de generación futura —solar, eólica o pequeñas centrales hidroeléctricas— presentan costos superiores. El ingeniero explica que al incorporar sistemas de almacenamiento como baterías para garantizar energía firme, el costo de la energía solar sube muchísimo, lo que añade una capa adicional de dificultad para atraer a nuevas industrias bajo parámetros económicos estables. Afirmó que los valores podrían pasar de USD 44 dólares MWh a USD 60 dólares.
- 4 años podría demorarse para que el consumo local de energía supere la disponibilidad.
- 44,3 dólares por MWh es el valor de la energía que la ANDE debe cobrar para que le sea rentable.
MEF espera que la ANDE presente propuesta
Tras la derogación de los cuestionados decretos y ante la presión empresarial sobre la ANDE, para lograr un acuerdo conveniente con Atome PLC, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) espera que la empresa estatal presente alternativas técnicas que permitan elaborar una nueva estrategia para la atracción de inversiones relacionadas al consumo electrointensivo. Las propuestas deben ser acordes con las necesidades financieras de la firma estatal. Asimismo, la ANDE junto con el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) llevan adelante negociaciones con la firma de capital británico para establecer una tarifa conveniente para los inversores y para sus finanzas. La empresa internacional busca una tarifa que le permita un retorno financiero a largo plazo.