05 ene. 2026

De frente

Cuando la vieja política se empeña en hacer las cosas como siempre, como si el tiempo no hubiera pasado y no dándose cuenta del cambio de era que vivimos, más frágil, vulnerable y finita se hace.

Palacio de López

Luis Enriquez

Hay que gobernar de frente a una sociedad que tiene más acceso a la información y mayor impacto en lo público. Tiene menos paciencia y tolerancia a las cosas equivocadas. Y como no somos una sociedad que exterioriza su malestar con frecuencia, sin embargo, cuando surgen los hechos se vuelve incontenible lava que arrasa con todo.

El Gobierno no podrá seguir pagando favores como siempre. Se le mide y medirá por la calidad de gestión. Lo que haga lo sostendrá. Los elegidos coyunturalmente serán los primeros en saltar del barco cuando arrecien las tempestades.

En un país como el nuestro solo tormentas políticas son predecibles. La navegación en calma será una excepción, por lo que la tripulación debe estar convencida del puerto al que se desea arribar si no desea ser parte de un motín reiterado. El capitán debe tener carácter. Suficiente para sostener el timón a pesar de los berrinches de algunos de ser parte de una nave a la que solo la desea ver hundida. No hay margen para el sentimentalismo solo debe existir la convicción de la tarea.

Tendrá que ser duro e inflexible incluso con aquellos que le llenen de lisonjas y de los cortesanos que solo buscan una oportunidad para pegar el manotazo corrupto de ocasión.

Las empresas públicas de servicio están todas casi quebradas; el endeudamiento del país crece geométricamente y la capacidad de equilibrar los impuestos que lo puedan pagar no se avizora. Vamos a librar batallas colosales en Yacyretá e Itaipú y no podemos improvisar en el equipo a cargo de ellas.

La pobreza no puede ser maquillada con programas sociales. Hay que mover la economía y para eso se requiere enviar mensajes claros de que se harán las cosas de manera diferente. Hay muchos que solo entienden el cambio como oportunidad para robar y enriquecerse aún más.

Esta Justicia tiene que ser completamente reformada de personas y de concepto porque, de lo contrario, nada ni nadie estará seguro en democracia.

Han hecho mucho daño a la República y por el bien de ella, tienen que irse. El Congreso será observado profundamente por una sociedad descreída en su tarea.

Tendrán que hacerse dignos del país que los sostiene y a quien dicen representar. Los ministros tendrán que cambiar la lógica del gobernar como antes y como siempre. Se requiere una gran empatía con la sociedad. Frente a ella y de forma transparente, tendrán que rendir cuentas diariamente. Se acabaron los tiempos en que ella concedía todo y asentía sin reclamar nada.

Ni detrás ni de costado: de frente al país el Gobierno electo deberá demostrar resultados. Queda muy poco tiempo para iniciar la travesía, la tripulación no está completa y la hoja de ruta sigue desconocida.

No son buenos augurios porque deben recordar que gobernarán de frente a una sociedad impaciente, enojada y reclamante.

www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com