Desde Groenlandia, Islandia, Noruega y rumbo al Polo Norte, bailarines de Paraguay encuentran un escenario poco habitual. En medio de paisajes árticos y ante pasajeros de distintas partes del mundo, los bailarines Armando Benítez y Seudy Villasanti cumplen actualmente su segundo contrato en un crucero internacional.
La experiencia representa para ambos mucho más que la posibilidad de viajar. Es, además, la confirmación de que el trabajo desarrollado durante años en Paraguay puede sostenerse ante públicos internacionales y dentro de producciones de alto nivel.
Recuerdan que la primera oportunidad surgió a través de la agente artística y cantante Cristina Bitiusca, quien los contactó cuando una compañía buscaba una pareja de tango paraguaya. Para la selección, les solicitaron videos de su trabajo. El resultado fue inmediato: Después de que la agente y la responsable de artistas del barco observaran el material, fueron elegidos.
El trabajo realizado durante aquella primera experiencia dejó otra puerta abierta. “Gracias a que les encantó nuestro trabajo en la primera ocasión, volvieron a contratarnos”, cuentan Armando y Seudy.
Esta vez trabajan para la compañía francesa Ponant Explorations, a bordo del Le Commandant Charcot, embarcación que ellos mismos describen como “la más lujosa y costosa de la ompañía”. Embarcaron a finales de abril de 2026 y permanecerán a bordo hasta el 14 de noviembre de este año.
El segundo contrato llegó con un desafío mayor. Ya no se trata únicamente de bailar tango, sino desenvolverse en distintos lenguajes y estilos: Salsa, mambo, chachachá y bachata hasta jazz y rock.
“Para nosotros fue un hermoso regalo esta segunda experiencia, ya que en este barco en específico sabemos que la compañía busca los mejores artistas alrededor del mundo”, señala Armando Benítez, bailarín de tango, docente y músico.
Cristina Bitiusca, entre 2005 y 2010 trabajó como cantante de piano bar y de producción, antes de regresar a Paraguay, donde reside. Desde 2019 es nexo entre artistas paraguayos y una agencia de reclutamiento que trabaja con compañías de cruceros.
Teatro que no se detiene. La rutina a bordo incluye seis espectáculos teatrales, además de minishows y presentaciones especiales. Entre las propuestas: Hollywood, History of Jazz, Eter nelle Piaf, Tennessee Connection y Tango Soul, el espectáculo de Armando y Seudy sobre la historia del tango.
A esto se suman propuestas propias como Paraguay, corazón de América del Sur, en la que presentan polcas, guaranias y danza paraguaya, además de clases de tango, milonga y ritmos latinos para los pasajeros.
“Es una experiencia para los pasajeros porque están muy curiosos por conocernos y saber más de nosotros, de dónde venimos, cómo es nuestra vida a bordo”, explican.
El trabajo incluye ensayos generales con luces y sonido y, para Armando y Seudy, ensayos adicionales antes de cada presentación.
Liderazgo. La segunda contratación significó un crecimiento profesional para Armando, quien asumió como cast manager y pasó a liderar un equipo integrado por artistas de Italia, Ucrania, Chipre, Colombia y Rusia. Organiza ensayos, crea nuevos espectáculos y coordina al elenco.
“En cada ensayo entregábamos todo, como si fuese el show”, explica, desde su compromiso con la excelencia y la “búsqueda de soluciones frente a las dificultades”.
Disciplina más allá del espectáculo
La vida a bordo tiene otras exigencias que el público difícilmente ve.
Los artistas son también tripulantes y deben cumplir entrenamientos permanentes, protocolos de seguridad y simulacros para situaciones de emergencia.
Cada integrante tiene una función específica en caso de tener que abandonar el barco y, antes de embarcar, deben completar varios cursos obligatorios en línea.
En cuanto al cuidado físico es una total rutina. Cuentan con un gimnasio equipado y entrenan diariamente. También disponen de una alimentación completa y de momentos destinados al descanso.
El objetivo de ambos es ofrecer un trabajo de alta calidad y continuar creciendo como artistas.