La caída del Banco Master en Brasil genera inquietud en la región y plantea interrogantes sobre la solidez local. Nuestro sistema financiero ofrece una respuesta tranquilizadora: Opera bajo regulaciones adecuadas y la supervisión prudente del Banco Central del Paraguay (BCP). Paraguay superó una crisis financiera entre 1995 y 2003, una etapa que eliminó gran parte de las entidades financieras y representó un costo cercano al 8% del PIB. Esa experiencia histórica reafirma una lección fundamental: La política debe permanecer fuera del sistema financiero.
El BCP mantiene reglas claras que fortalecen al sistema financiero paraguayo que actúan como escudo ante turbulencias externas.
La preocupación tiene más bien un origen interno, que nace de las modificaciones normativas del Instituto de Previsión Social (IPS) con respecto a la eliminación del requisito del Patrimonio Efectivo como indicador clave de seguridad y solvencia de los oferentes en los procesos competitivos para acceder a los recursos de IPS. Esta flexibilización permite al IPS asumir mayores riesgos y concentrar sus recursos cuando la norma exigía lo contrario, que asuma un riesgo acotado y que diversifique sus recursos. No hace falta ser un experto para entender que nunca es una buena idea, poner todos los huevos en la misma canasta.
La norma derogada estaba justamente para eso para evitar excesos. Al eliminarla IPS abre una puerta que nunca debió de abrir, la de asumir más riesgo del que corresponde, inclusive mayor al del accionista. Es de esencia recuperar estos requisitos de solvencia, pues garantizan la tenencia de activos sanos y aseguran que, ante cualquier eventualidad de insolvencia, el IPS pueda acceder al auxilio del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD).
Al priorizar el rendimiento por encima de una evaluación integral de riesgo, el IPS aleja a los bancos más sólidos y concentra los fondos de los trabajadores en pocas entidades. Esta dinámica invierte el mandato legal, el cual establece que la seguridad debe ser siempre la prioridad. De ahí que es una buena decisión invertir en las multilaterales como el BID, que garantizan retorno, seguridad de la inversión e impacto en el sector productivo al financiar proyectos de desarrollo, infraestructura y préstamos a las pymes.
El caso del Banco Master subraya que la estabilidad requiere instituciones fuertes, normas estrictas y decisiones técnicas. La transparencia resulta vital para mantener la confianza ciudadana y demanda el acompañamiento ineludible de la prudencia. La administración de los fondos previsionales exige aplicar la responsabilidad técnica dictada por la ley; la estabilidad financiera requiere un cuidado constante para garantizar de manera efectiva la jubilación de todos, pues la estabilidad se pierde rápido, se recupera lento y, cuando hablamos de fondos previsionales, no hay margen para improvisar.