Santander conversó en la noche del miércoles con Diario UNO de Santa Fe. Relató los detalles del accidente que involucró al ómnibus paraguayo. De los 60 pasajeros, 20 resultaron heridos y 11 continuaban hospitalizados hasta las últimas horas de ayer.
“Yo venía a 95 kilómetros por hora en el momento en el que se produjo el reventón de la cubierta, y después atravesé la hondonada del cantero central, y en todo momento evité tocar los frenos. No frené, controlé como pude el colectivo y nos salvamos”, expresó el chofer, quien se llevó la peor parte y quedó atrapado en el bus por dos horas hasta que fue sacado por los rescatistas.
“Yo no me voy a hacer el héroe porque no lo soy. Pero esto es como el capitán de un barco, lo que me pasó a mí es lo de menos, yo cuando estaba aprisionado entre los hierros retorcidos del habitáculo en todo momento le preguntaba a los rescatistas cómo estaban los pasajeros del colectivo”, afirmó.
<h2> Antes del accidente, una cubierta del bus se pinchó </h2>
El conductor del ómnibus dijo además que antes del accidente ya habían sufrido un percance en la autopista. “Nos faltaban algunos kilómetros para llegar hasta el peaje que hay sobre la ruta nacional Nº 11, que se conoce como el de San Justo, cuando pinchamos una cubierta, la cambiamos y seguimos viaje. Es decir, nos pasó algo que ocurre normalmente, así que junto con mi compañero de ruta y también chofer del colectivo, Roque Domínguez, estábamos tranquilos”, dijo.
Santander lleva 23 años como chofer de viajes internacionales, y jamás en toda su vida había sufrido un accidente de tránsito. “La verdad es que primero agradezco a Dios, porque los pasajeros están todos bien, y después porque Roque y yo nos pudimos salvar. Estoy agradecido a los bomberos, a los médicos, las enfermeras y a los policías”, expresó en otro momento de la entrevista, al agregar que lo púnico que quiere es ver cuanto antes a su familia.