Interior

Continúa siendo crítica la situación en el Chaco por la larga sequía

Los pocos reservorios comienzan a salinizarse y cada vez resulta más difícil encontrar agua para consumo. En Boquerón las autoridades decretaron el estado de emergencia en todos los distritos.

  • Luis Echagüe-Alcides Manena
  • CHACO

Ante el escenario presentado, los cuatro municipios del Departamento de Boquerón declararon situación de emergencia, como también la Gobernación de Boquerón y los municipios de Campo Aceval y de Teniente Primero Irala Fernández, del Departamento de Presidente Hayes.

Si bien en esta época del año es normal que el Chaco pase por un duro periodo por falta de agua apta para el consumo y otros servicios, y a pesar de replicar siempre las mismas experiencias, aún no se pudo encontrar una solución a este evento climatológico muy crítico.

El acueducto, en gran parte, sirve para alivianar. Los diferentes métodos de captación de agua aplicados en el Chaco también han servido. No obstante, el acueducto, hasta ahora, no puede ofrecer servicio en forma continua, como tampoco sirven de mucho los diferentes sistemas de recolección de agua, puesto que dependen exclusivamente de la lluvia. Encontrar agua dulce en perforaciones profundas suele ser casual. Por lo general, son aguas saladas. Sin embargo, hay agua dulce en pozos someros, pero cuando amaina la sequía, se convierte en agua salada.

La población del Chaco Central paraguayo, en este sentido, es la que más sufre. El agua que se obtiene suele ser solo para consumo y no dura mucho, más aún si se lavan las ropas o se usa para el aseo personal en forma constante. Las comunidades más pobres dependen exclusivamente de la asistencia, pues la falta de agua complica la producción de autoconsumo o para la renta.

Nicolás López, de la comunidad indígena de Cayín o Klim, del Departamento de Boquerón, señaló que “se siente mucho esta sequía y el agua para beber en la comunidad la usan del pozo de la colonia Neuland. Reclama la presencia de la Secretaría de Emergencia Nacional.

Nirma Servín, de la zona de la ribera del Pilcomayo, en tanto, dice que los pocos pozos comienzan a secarse. Refiere que el Pilcomayo aún sigue regando suelo chaqueño, pero el agua apta para beber prácticamente se está acabando.

EN ALTO PARAGUAY. Los tajamares contienen nula o poca agua. Los productores de la pequeña ganadería son los más afectados por la falta de infraestructura, a diferencia de los grandes ganaderos de la zona de Alto Paraguay, que dependen del acarreo en camiones cisternas proveídos por la Gobernación, los municipios, el MOPC y la Essap; esta última opera en el distrito de Fuerte Olimpo en comunidades que sufren la carencia del agua para consumo humano.

La última precipitación más grande registrada ocurrió en el 2019 cuando se acumularon hasta 500 milímetros. Posteriormente ya no se tuvo otra cantidad que llegara a este tope. Actualmente se acentúa cada vez más la sequía. El fin de semana hubo poca cantidad de lluvia, que ni siquiera sirvió para llenar los tajamares y aljibes.

La poca lluvia regó los pastos secos y esparció el polvo en el ambiente. Previo a esto, el panorama fue desolador, incluso ya hubo registros de incendios forestales en Bahía Negra que amenazaron la producción y dejaron cuantiosas hectáreas quemadas, pero por suerte se pudo contener.

Las poblaciones ribereñas son las que sienten menos los embates de la sequía, ya que están asentadas sobre el río Paraguay, como Puerto Casado, que consume agua de la planta de acueducto administrada por la Essap.

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