Un enfrentamiento entre estudiantes del colegio privado San Agustín, de Loma Pytá, y el oficial Juan Vicente Mongelós, luego de un desfile estudiantil, dejó a varios alumnos con contusiones y de nuevo puso el marco de violencia en un acto que involucra a estudiantes. El evento también generó caos en el tránsito vehicular.
Según el relato de un alumno del San Agustín, la caravana de este colegio iba por una calle que pasa por la parte trasera del colegio, regresando al local institucional tras el desfile realizado al costado de la Caballería. En ese tramo se encontraron con un grupo importante de alumnos del colegio oficial. La pelea entre ambos bandos incluyó pedradas, y una joven cayó al suelo tras recibir un botellazo en el rostro, según el relato.
PELIGRO. En medio de la pelea que tuvo como principales protagonistas a los alumnos mayores de ambas instituciones educativas, quedaron indefensos los más pequeños.
Tanto niños como docentes corrían buscando un resguardo. La llegada de efectivos policiales produjo la dispersión de los estudiantes. Varias ambulancias fueron convocadas en el lugar, según el relato.
Tras la dispersión, el sitio mostraba como señal de la violencia desatada botellas rotas y las piedras arrojadas.
DESFILE. El desfile realizado no contó con la autorización del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), informó el director de Fortalecimiento Educativo, Darío Ruiz.
Añadió que una zona de supervisión incluso se vio obligada a suspender un evento similar porque el MEC lo desautorizó. Según Ruiz, el Ministerio no recibió ningún informe o denuncia sobre la pelea producida. Anunció que el lunes solicitarán informes sobre los sucesos a fin de tomar medidas para deslindar responsabilidades.
Inicialmente, este desfile estaba previsto sobre la Transchaco, pero debido al tráfico vehicular de la arteria, se realizó sobre la avenida Semidei, a un costado del emplazamiento de la Caballería.
PROLONGADO EMBOTELLAMIENTO AFECTÓ AL TRÁFICO DE LA TRANSCHACO
El intenso tráfico que registra la avenida Transchaco se vio obstruido por largos minutos a consecuencia del cierre de calles y desvíos que se debieron improvisar para facilitar la realización del desfile estudiantil. La fila de vehículos que entraba a la capital estaba embotellada desde la zona del Botánico hasta cerca del desvío a Remanso.
La impaciencia se apoderó de los conductores y usuarios del transporte público por la lentitud con la que se movilizaba el tránsito.