En un análisis respecto a la situación de la Caja Fiscal, el economista Luis Rojas sostiene que el déficit del sistema no se originó principalmente en la edad de jubilación de los trabajadores o en los demás parámetros, sino en la ausencia histórica del aporte patronal del Estado.
Según sus estimaciones, si entre 2011 y 2025 se hubiese aplicado un aporte estatal del 10%, el sistema no solo habría evitado el saldo rojo acumulado, que supera los USD 1.600 millones, sino que incluso habría generado un importante superávit.
“El problema fundamental o el déficit de la Caja Fiscal se debe a no contar con el aporte patronal del Estado. Nunca ha contado con el aporte patronal mensual que toda caja de reparto solidario requiere”, afirmó en entrevista con Última Hora.
Sobre la misma línea, en el documento técnico titulado “Reforma de la Caja Fiscal: ¿dónde realmente se ha originado el déficit?”, el economista explica que los sistemas de jubilaciones de reparto solidario, en cualquier país, se financian con las dos fuentes básicas, es decir, el aporte obrero y patronal.
En términos numéricos, detalla que entre 2011 y 2025 los trabajadores aportaron USD 5.970 millones, mientras que los egresos sumaron USD 7.496 millones, lo que derivó en un déficit acumulado de USD 1.525 millones, cubierto con recursos del Tesoro.
Sin embargo, si en ese mismo periodo hubiese existido un aporte patronal del 10%, se habrían incorporado USD 3.731 millones adicionales y el resultado habría sido un superávit de USD 2.206 millones.
“El aporte patronal, de haber existido en los últimos 15 años, del 2011 al 2025, hubiese significado USD 3.700 millones de ingresos a la Caja Fiscal, y un superávit de USD 2.200 millones para 2025, o sea, la caja hubiese sido superavitaria, no deficitaria, si hubiese habido aporte patronal”, expresó a su vez.
Para Rojas, “no es posible financiar un sistema de jubilaciones de reparto solidario con el aporte de uno solo de los actores de la relación laboral” y que, si así fuera, para que el sistema sea sostenible, el aporte mensual de un solo sector debería ser muy elevado. “La gran excepción a esta regla de hierro es la Caja Fiscal de Paraguay, que nunca ha contado con el aporte patronal. Desconozco los motivos de esta anomalía poco recomendable”, cuestiona en su análisis.
Rojas enfatiza que el sistema previsional público constituye una excepción tanto en el ámbito regional como interno. “De los países del Mercosur, el Estado paraguayo es el único que no tiene aporte patronal en su carácter de empleador, para la jubilación de sus funcionarios”, afirma a su vez en el análisis.
Ejemplificó que, en Argentina, el aporte patronal oscila entre el 16% y 26%, mientras que el aporte obrero es del 11%; en Brasil, el empleador aporta entre 14% y 28% y el trabajador 14%; en Uruguay, el aporte patronal va de 7,5% a 12,6% y el trabajador aporta 15%. En Paraguay, en cambio, el trabajador estatal aporta 16%, siendo la tasa más alta del bloque, sin que exista contribución patronal.
Rojas señala que la misma lógica se repite dentro del país y recuerda que todas las demás cajas de jubilaciones, tanto públicas como privadas, cuentan con aporte patronal. El Instituto de Previsión Social (IPS) tiene 14%; la Caja Bancaria, 17%; la Caja de Itaipú, 11%; la Caja Municipal, 10%; la Caja de la ANDE, 16%, e incluso la Caja Parlamentaria contó durante más de dos décadas con aporte estatal.
“Incluso la vergonzosa Caja Parlamentaria, privilegio de los legisladores paraguayos que no existe en la Argentina, Brasil y Uruguay, ha contado por más de 20 años con aporte patronal, de entre 5 y 7%, entre los años 1993 y 2020. Desde entonces, el aporte estatal ha pasado a denominarse para esta Caja legados, donaciones y aportes. Es la Caja Fiscal, llamativamente, la única que no cuenta con aporte patronal”, remarca.
A su criterio, la reforma previsional debe comenzar por ese “sinceramiento”. “Ese es el cambio principal que debe darse en esta reforma, formalizar el aporte patronal de acuerdo al buen funcionamiento de cualquier caja de jubilaciones de reparto”, afirmó.
Considera que el aporte estatal debería ubicarse al menos en 10%, aunque recordó que el Convenio 102 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) establece que hasta el 50% de los recursos de una caja puede provenir del empleador, lo que implicaría porcentajes incluso mayores, en torno al 13% o 14%, en igualdad con el trabajador.
Critica al plan con media sanción
En contrapartida, Luis Rojas cuestionó el incremento del aporte del trabajador al 19% aprobado en Diputados. “Entonces, el 19% planteado por el Gobierno en esta reforma es un abuso contra los trabajadores, contra los aportantes”, señaló, recordando que a ese porcentaje debe sumarse el 5,5% destinado al seguro médico del IPS, lo que eleva el descuento total cercano al 25% del salario.
“El Gobierno ha mentido al sostener que el déficit se debe a la jubilación temprana de los trabajadores. Esa variable tuvo mucho menor impacto global que la ausencia del aporte patronal”, agregó.
Respecto al financiamiento del eventual aporte estatal, Rojas sostuvo que no se requiere crear un impuesto específico. Argumentó que, al igual que el pago de la deuda pública, debe salir de la recaudación general.
“Todos estos impuestos van a una bolsa común que maneja el Ministerio de Economía y Finanzas, y con eso se financia todo el sistema público”, indicó, aludiendo a que el año pasado el Estado destinó alrededor de USD 2.000 millones al servicio de la deuda, más de USD 1.000 millones solo en intereses.
Finalmente, dijo que el problema previsional y todas las necesidades que se tienen en Paraguay siguen mostrando los efectos de la baja presión tributaria del país.